El tiempo, sus matices y su impacto se refleja en las consecuencias de un atardecer. El mundo ha cambiado y lo seguira haciendo pero las personas no. Somos un pueblo mas maduro y consciente de sus limitaciones, pero tambien orgulloso de sus logros.

Lentamente, con calma, con la suavidad de unos parpados que se entregan al suenyo de la media noche. Se dice que el tiempo es una magnitud fisica, una secuencia de sucesos que establece un pasado, un presente y un futuro.
En cambio, hay quienes como yo postulan que el tiempo no es mas que el marco que define toda nuestra existencia. Un minutero que caduca con la muerte y que registramos nefreticamente cuando las arrugas surcan nuestra tez marchita con el paso de los anyos, cuando nos invade la vida moderna y su exceso de preocupaciones.
Tiempo de recuerdos y vivencias, imagenes que se suceden, vida que se prolonga hasta que se desvanece en la ilusion de un plan que no llegamos a comprender.
Muerte, guerra, paz, amor, miedo, alegria, sonrisas, cosquillas, ardor, dolor… la vida es la magnificiencia de una lucha por la supervivencia. Hay quienes sufren por cuanto sus mentes procrean y hay quienes no tienen otra opcion que la impotencia de no poder esperar nada mejor. Hay quienes se rinden o claudican, los hay perezosos y activos, conservadores, tradicionalistas o incluso reformistas.
Y yo? Que es de mi? Me gusta pensar que soy luchador, que no es facil tumbar mi cabezoneria. Que prefiero luchar y sacrificarme en una batalla perdida que bajar los brazos. Sacrificio, actitud, amor propio, honestidad y esfuerzo.

Admirar lo bello de esta vida tiene premio. Existen numerosas miradas, tantas como personas, tantas visiones como apariencias y opiniones. Amor por la vida, mana que corre por nuestras venas y hace que nuestros ojos vuelvan a renacer, a maravillarse por la extravagancia de una naturaleza con trazos hermosos y pinceladas de gestos unicos e irrepetibles.
Lamentablemente el tiempo es limitado. Pero quizas en ello consiste la vida humana, aprender a envejecer y aceptar que en cada etapa de la vida nuestra fisiologia y nuestro habitat de vida marcara nuestras acciones y nuestra conciencia propia.
No seguir el camino de otros, dejar el sendero de lado para intentar nuevos retos, buscar nuevas metas, innovar y crear un sendero propio del que sentirnos orgullosos. El tiempo que nos queda es finito pero es nuestro y, aun mejor, es relativo. Disfrutar lo que se hace, seguir los suenyos, ahonda en que el tiempo se desvanezca del todo y solo quede lo mas primordial, nuestra vida.