Archivo de la etiqueta: Poesía

Cuando me puse a pensar

Cuando me puse a pensar
La razón me dio a elegir
Entre ser quien soy, o ir
El ser ajeno a emprestar,

Mas me dije: si el copiar
Fuera ley, no nacería
Hombre alguno, pues haría
Lo que antes de él se ha hecho:
Y dije, llamando al pecho,
¡Sé quien eres, alma mía!?

(Jose Marti)

Primavera siberiana

Letras proscritas y asoladas,
jolgorio de una noche inerte,
sueño cuyo deseo es leerte,
brillo de estrellas silenciadas.

Palabras de rimas cansadas,
contrariedad de no creerte,
amigo, iluso de no saberte
entre alegrías no soñadas.

No quise ser doctrina
a pies juntillas, acaso,
serpenteo de letrina.

Tiempo de vida escaso,
breve envidia de la encina,
dulce voz del fracaso.

No digáis que agotado su tesoro…

No digáis que, agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira:
podrá no haber poetas, pero siempre
habrá poesía.

Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas,
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista,
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!

Mientras la humana ciencia no descubra 1
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista;
mientras la humanidad siempre avanzando,
no sepa a dó camina,
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!

Mientras se sienta que se ríe el alma 2
sin que los labios rían;
mientras se llora sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan,
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran,
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira,
mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas,
mientras exista una mujer hermosa,
¡habrá poesía!´

(Bécquer)

Si el hombre pudiera decir lo que ama

Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.

Enajenación de lo humano

Sentido de enajenación, vaciedad espiritual que da origen a una vaciedad existencial, la deshumanización producida por la victoria de lo materialista sobre lo espiritual y lo artificial sobre lo natural, terror, violencia y muerte. (Ortega y Gasset)

….

Quien está al Sol y cierra los ojos,
comienza a no saber que es el Sol
y a pensar muchas cosas llenas de calor.
Pero abre los ojos y ve el Sol,
Y ya no puede pensar en nada,
porque la luz del Sol vale más que los pensamientos
de todos los filósofos y todos los poetas.
La luz del Sol no sabe lo que hace
y por eso no yerra y es común y buena.
[Fernando Pessoa]

Ausencia de 10 días

Como este blog que os acompaña, volará a la recóndita España por unos días, dejará de ser espacio activo durante 10 días, así que confío sea gratificante la presente ausencia de este que os escribe..

Se va de ti mi cuerpo gota a gota.

Se va mi cara en un óleo sordo;
se van mis manos en azogue suelto;
se van mis pies en dos tiempos de polvo.

¡Se te va todo, se nos va todo!

Se va mi voz, que te hacía campana
cerrada a cuanto no somos nosotros.
Se van mis gestos que se devanaban,
en lanzaderas, debajo tus ojos.
Y se te va la mirada que entrega,
cuando te mira, el enebro y el olmo.

Me voy de ti con tus mismos alientos:
como humedad de tu cuerpo evaporo.
Me voy de ti con vigilia y con sueño,
y en tu recuerdo más fiel ya me borro.
Y en tu memoria me vuelvo como esos
que no nacieron ni en llanos ni en sotos.

Sangre sería y me fuese en las palmas
de tu labor, y en tu boca de mosto.
Tu entraña fuese, y sería quemada
en marchas tuyas que nunca más oigo,
¡y en tu pasión que retumba en la noche
como demencia de mares solos!

¡Se nos va todo, se nos va todo!

(Gabriela Mistral)

Desconsuelo (Dolores Millares Cubas)

Sentada estoy en el bosque
oyendo gemir las auras
que, al pasar entre las hojas,
confusos rumores alzan.
Desde el principio del mundo
conversan así en voz baja.
Las brisas murmuradoras
con las hojas y las ramas
algo dicen misterioso
allá en la noche callada…
Yo siempre aquí las escucho,
pero no me dicen nada.
El sol ardiente declina,
envuelto en nubes de grana.
Dulce claridad difusa
los floridos campos baña.
Del fondo del valle umbroso
surge melodía vaga,
incienso de la Natura
que a los cielos se levanta.
Esta música no escrita
tiene también sus palabras…
Pero, por más que pregunto,
a mí no me dice nada.

A mi izquierda el mar inmenso
rueda sus olas de plata,
que muriendo dulcemente
se deshacen en la playa,
imagen fiel de mi vida
que jamás reposo alcanza,
ni da tregua a sus lamentos
ni en su batallar descansa:
disputando eternamente
con la inmensidad se halla…
Pero, por más que interrogo,
a mí no me dice nada.

Coplas Hechas Sobre Un Éxtasis (San Juan de la Cruz)

Entréme donde no supe,
y quedéme no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.

Yo no supe dónde entraba,
porque, cuando allí me vi,
sin saber dónde me estaba,
grandes cosas entendí
no diré lo que sentí,
que me quedé no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.

De paz y de piedad
era la ciencia perfeta,
en profunda soledad,
entendida vía reta;
era cosa tan secreta,
que me quedé balbuciendo,
toda ciencia trascendiendo.

Estaba tan embebido,
tan absorto y ajenado,
que se quedó mi sentido
de todo sentir privado;
y el espíritu dotado
de un entender no entendiendo
toda ciencia trascendiendo.

Cuanto más alto se sube,
tanto menos entendía
que es la tenebrosa nube
que a la noche esclarecía;
por eso quien la sabía
queda siempre no sabiendo
toda ciencia trascendiendo.

El que allí llega de vero,
de sí mismo desfallece;
cuanto sabía primero
mucho bajo le parece;
y su ciencia tanto crece,
que se queda no sabiendo
toda ciencia trascendiendo.

Este no saber sabiendo
es de tal alto poder,
que los sabios arguyendo
jamás le pueden vencer;
que no llega su saber
a no entender entendiendo,
toda ciencia trascendiendo.

Y es de tan alta excelencia
aqueste sumo saber,
que no hay facultad ni ciencia
que le puedan comprender;
quien se supiere vencer
con un no saber sabiendo,
irá siempre trascendiendo.

Y si lo queréis oír,
consiste esta suma ciencia
en un subido sentir
de la divinal Esencia.
Es obra de su clemencia
hacer quedar no entendiendo,
toda ciencia trascendiendo.

Han caído las torres

Han caído las torres, y el desierto
es ahora tan grande como el alma:
esas torres que alcé y ese desierto
que quise mantener lejos del alma.
Los enemigos que inventé murieron
y si hay otros no quiero imaginarlos:
así que no vendrán los enemigos.
Y los amigos no vendrán tampoco,
igual que yo no iré a ninguna parte:
han quedado atrapados en sus reinos,
perplejos como yo, sin esperanza,
y miran las desmoronadas torres
que fueron su pasión y su defensa,
y el desierto es el dueño de sus almas.

(Julio Martínez Mesanza)

Homenaje al poeta Manuel Miguel Jiménez Moreno

Puesto que son pocos los lectores de la moderna versión de este blog, os remito personalmente la incertidumbre y belleza del poeta al cual dedico estas líneas personales y que, de forma cautiva, espero tenga  a bien por los momentos compartidos…

Buenas,

Egoísmo o quizás no. Nunca fui especialista ni ilustrado de las palabras que vos albergáis… Quizás cierta candela suene a despedida o simplemente a jolgorio de unas lágrimas que revierten vida. Cualesquiera que la vida misma tome forma, lo único que pudiera yo decir es que la vida me agració en un determinado momento con vuestra presencia, presencia, más allá de lo físico, lo real o irreal, ¡qué mas da! Qué importan las formas o modos cuando lo que impera es el recuerdo o el sentimiento de aquello que fue.

Faro que en cierto modo alumbró la orilla a la que un buque debió rehusar, un libro del que extraer palabras y frases a las que dedicar toda una vida, un sentir que no se limita al simple uso de una interpretación y mucho menos a la mediocridad de la que un servidor hace gala.

Palabras que escritas a horas donde el intelecto aguarda su monótono descanso, libertad de albedrío cautivo que dispone de aquello que meditado con anterioridad nunca atrevió a expresar. Justicia de quien agraciado por usía no supo cuantificar la importancia del momento o de la singularidad hallada.

Palabras, justificaciones o falsas reclamas, perdonad estas sucias palabras que os llegan de esta manera tan descortés, de este pobre individuo, alma de campesino o agricultor que nunca fue pero siempre valoró, de un sueño que siempre suyo trazó la ilusión de quien nunca supo abrir la decencia de una humanidad perfecta, una utopía que nunca entendió de sentimientos y de personas, personas que aisladas nunca fueron lo suficientemente atrevidas para cruzar el charco de la adversidad, enemigos sumisos en la conformidad de una vanidad intransigente, de un estadío recíproco.

Me abrigo y preparo para el invierno que ha de llegar. Año tras año, periodo tras periodo. Palabras que resuenan para una galería de la que unos cuantos pudieran decir maravillas pero que sin embargo sólo fueron y serán palabras al unísono de un viento, aire de los tiempos, ecos que marchitaran tarde o temprano, ego de ridículo esplendor.

Basura, ruido, estropicio de una realidad que mis sentidos interpretan, hojaldre no necesariamente verídico, distorsión de un sueño labrado tras una infancia de ilusiones y sueños que chocaron con la realidad de una interpretación distante y lejana, de una vana percepción que giró al lado oscuro de un sueño que perseguía una utopía a las que todos temían, pero que de manera tangible siempre presente corre el riesgo de ser verídico.

Locura o no, si algo ha de ser valorado es vuestra presencia allende los mares de la era de la computación, vuestras palabras en aquellos momentos que en el ahora se ven como críticos para decidir en el presente, ese creer en el presente, en la persona, en la habilidad para afrontar retos para los cuales nunca había pensado o asimilado. Una personalidad que se muestra día a día vaga en retos, a pesar de los retos e incertidumbres profesionales. Una persona que no se halla a así misma en la “laboriedad” de su profesión, una persona limitada en los saberes y haberes de la cotidianidad, tal y como tantas muchas otras, conscientes o no.

Pero al menos puedo asistir al regocijo, voluntario o no, consciente o no, de haberme sentido guiado en la esperanza de mi propio destino. Faro sin el cual nunca hubiera terminado de avanzar hacia el siguiente estadío de mi vida, fuente sin la cual no hubiera podido reconciliarme con “aquello que de mágico nuestra existencia posee”, de tal forma que alguien que en nada cree pasa a ser un servidor de que la ciencia puede albergar la prueba de una fe más allá de una simple vida.

Limitaciones e imperfecciones que siempre ahondarán en mi persona, muerte y fin que me ha de llegar, vidas que no necesariamente en paralelo circulen, cada cual cumpliendo su labor, su cometido, o al menos siendo personas tan diversas en su creencia y alma hasta creerse partícipes de algo mayor, cuestión que los supere y los guíe.

Pública admiración de aquello que pocos han de entender pero homenaje de simple elocuencia, decisiones que transcienden la diversidad y aleatoriedad de un camino trazado, la cuerda conducta de un timón que capitanear hacia mares de propio acontecer, familia que de cobijo al ridículo de un destino no planificado pero teledirigido por el deseo de la propia paz, de una libertad autónoma, de un albedrío ajeno a la más sincera esperanza de un mundo en paz.

Esta entrada probablemente escenifique la ocurrencia de cuando se requiere un exceso de adorno en algo tan simple y especial como decir “gracias”, pero dado que casi todo ha quedado prostituido, conviene explicarse lo más cercanamente posible para que la propia realidad pueda agradecer a los amigos el exceso de una vanidad propia.

El más fraternal deseo para vos y vuestra familia.