
Esta es una epoca caracterizada por acercarse a un cisma donde se vislumbra la decadencia y renacer de un nuevo tiempo. Este siglo XXI que vivimos es el que dara paso a una nueva potencia economica y militar, que dara al trasto con el espejismo virtuoso vivido durante las dos ultimas decadas.
El modelo de produccion y de consumo, las relaciones laborales, la diferenciacion geografica de competitividad donde la especializacion formara parte del area productiva de cada nacion.
Se esta produciendo un claro subyacente de exceso de consumo, una sobre produccion que unida a la deslocalizacion de la fabricacion de productos a paises terceros, ha dado pie a una crisis de gran calado.
La globalizacion no solo ha producido que el capital fluya libremente, que se invierta alli donde se desee, sino que ha cedido la potestad para que el capital y su voluntad impongan nuevas regulaciones y maneras de proceder.
Ahora, una vez el “talento” como mano de obra cualificada es facil de fabricar en universidades o facil de trasladar ofreciendo salarios atractivos, cabe la duda de si los empleos de fabricacion, manufactura, y todos aquellos servicios aptos para su subcontratacion se terminaran desplazando del todo a terceros paises.
El materialismo incubado, la necesidad de consumo y la relativizacion de los asuntos que atanyen a la persona han sido los tres pilares que han destruido el sistema educativo y que han modelado a mi generacion y a la siguiente, a los milieuristas o ni tan siquiera eso.
La victoria de las tesis que convertian a la persona no solo en obrero sino en consumidor, que transformaban los valores comunitarios en herramientas al servicio del individuo han favorecido que la persona se destruye, que la cultura desapareciera de nuestras vidas, que se instaurara un regimen de entretenimiento de masas, vacio, denigrante, absurdo y carente de intelectualidad.

La clave por la que el marketing se apodero de nuestros valores fue la relevancia de querer ser iconos, consumidores de nuestro propio producto. Convertimos a la persona en producto, banalizamos el genero humano y convertimos a la mujer en objeto de exhibicion. Defendemos internet y su libertad, pero que libertad puede haber en un entorno donde un porcentaje elevado es pornografia, donde cualquier anuncio muestra cuerpos desnudos y denigra a la mujer a mercancia, simple objeto sexual.
Este sistema ha fracasado porque nos ha convertido en individuos, seres egoistas empenyados en proteger nuestra supervivencia, en querer aumentar nuestros recursos, fomentando la avaricia, la imagen y la fachada ante la honradez y la humildad. La corrupcion no es sino un fiel testigo de la opulencia, querer dar una imagen de nuevos ricos, cuando nuestras almas estan vacias.
La enajenacion sometida a traves de un capital goloso y simplon, vacio de esencia pero capaz de comprar voluntades. Dejamos de alimentar nuestras almas y nuestras mentes porque estabamos borrachos de dinero y bienes materiales. Pretendiamos encontrar la felicidad en mundo ajeno al nuestro, cuando la paz y la armonia se hallaba en nuestro interior, ya enfermo y ocioso de no nutrirse de aquello que nos da aliento, el amor y la autorealizacion personal.