Archivo de la categoría: II República

La Casa Real y el estado de la Monarquia en España

Hace una semana el diario monarquico ABC amanecia el domingo con toda una declaracion de intenciones en su apoyo a la Casa Real, entre ellos el siguiente articulo: “El mejor embajador en el mundo: El Rey“.  En un plano intermedio, Iñaki Gabilondo trata de manera neutra la abdicacion y divorcio de sus majestades en el siguiente video, Conjura contra la corona. Muchos otros medios, en cambio, son bastante criticos y arrojan cierta luz a un estamento muy poco transparente. He aqui un ejemplo, en forma de interesante articulo, que analiza diferentes reacciones sociales en referencia a la situacion de la Casa Real y el papel del Rey Juan Carlos I en sus ultimas intervenciones publicas.  ”Historia de cómo la Corona ha entrado en barrena“, publicado por J.A. Zarzalejos.

En los ultimos meses (años) se han ido conociendo una serie de cuestiones, que algunos consideran como escandolosas y otros como parte del folclore. España es un pais raro. En una encuesta del CIS de 2008 la Monarquia suspendia ligeramente en la valoracion de los ciudadanos.

Los subditos de Juan Carlos se dividen en una malgama colorida que puede clasificarse a grandes rasgos como monarquicos, republicanos, “juancarlistas”, tradicionalistas (“antiguos carlistas”), comunistas y ultraderechistas. Todos soliamos vivir en armonia en un pais que crecia y generaba “riqueza”.

Sin embargo, a medida que se democratiza el acceso a la informacion y la ciudadania adquiere mayor conocimiento del mundo y gana cultura general, es normal que se plantee preguntas. Una de ellas es si tiene sentido en el siglo XXI la vigencia de la Monarquia.

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A todos los españoles, por Antonio Machado

Tal dia como hoy, hace 81 anyos, el 14 de Abril de 1931, España proclamaba la II Republica como una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y Justicia“. Quedaba abolido de esta manera el Reinado de Alfonso XIII, dando paso a un ilusionante bienio caracterizado por un ambicioso plan reformista, de libertades y progreso social jamas antes conocido, con el objeto de modernizar un pais atrasado y eminentemente rural y analfabeto.

Dicha Constitucion, la Constitucion de 1931, hacia compatible la unidad del Estado y la autonomía de los municipios y regiones. Se renunciaba al uso de la guerra como instrumento político. El sufragio seria universal para hombres y mujeres mayores de 23 años conforme a las leyes. Espanya seria oficialmente un Estado laico, con separacion Estado-Iglesia.

Lo demas es conocido por todos. Una Republica de entre guerras, en una epoca de masas excesivamente radicalizadas en ambos extremos ideologicos y un final que aun hoy en dia pagamos los españoles. Un pueblo que no olvida y pasa pagina.

Como homenaje a aquel tiempo y como testigo fiel de estos tiempos, traigo a locucion un texto de Antonio Machado, “A todos los españoles”.

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El fracaso de la sociedad española (Parte I)

España es hoy en dia el fruto de la desidia y la negligencia de quienes no han sabido gobernarla durante muchos anyos. Nuestra historia moderna es tan mediocre que nos enorgullecemos de los avances de las ultimas decadas.

En la actualidad, en este Estado semidemocratico de subditos y castañuelas, no hemos dejado pasar oportunidad tras oportunidad para elogiar las coutas de prosperidad economica y social logradas en este tiempo “democratico”. Desde que tengo uso de razon siempre se ha dicho que la “transicion española” fue modelica, un ejemplo para exportar a todos los paises con conflictos similares.

Pero es esto una realidad? Es nuestra Historia tan modelica? Quizas haya sido ejemplar porque la mayoria de la poblacion cedio a sus pretensiones, paso por debajo del aro que se suele decir, para aferrarse a unas ilusiones de paz y modernidad.

Considero que la España actual es un fracaso moribundo por varias razones y, en parte, la historia asi lo atestigua. Supongo que es complicado analizarlo de esta manera y aunque ando igual de indignado, encochinado, irritado y muchos otros calificativos, la ultima responsabilidad del estado actual de este pais la tienen sus ciudadanos, si, nosotros mismos.

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Discurso de Primo de Rivera explicando que era la Falange (1933)

Queriendo comenzar con esta entrada una recuperación de la Memoria Histórica de España, he considerado interesante comenzar por un acercamiento al Pensamiento Político. En esta ocasión se trata de un Discurso de José Antonio Primo de Rivera exponiendo los puntos fundamentales de Falange española, pronunciado en el Teatro de la Comedia de Madrid, el día 29 de octubre de 1933. Según extraigo de dicho discurso, el movimiento de la Falange fue en sus orígenes una crítica a los Estados Liberales, al sistema de partidos políticos y al liberalismo en todas sus facetas. Podría entenderse que en cierto sentido compartía ideales políticos con el socialismo, nacían bajo un cierto prisma de paralelismo aunque se diferenciaban en los objetivos políticos por entender que el socialismo repodrucía los males del liberalismo (moviendo el sistema de opresión de un extremo al otro). En definitiva, parecía ser una alternativa al capitalismo (que se diría ahora) y a la crisis espiritual de la Era Contemporánea. Se presentaba como bandera de la defensa del movimiento obrero, preservando las tradiciones cristianas. 

»Cuando, en marzo de 1762, un hombre nefasto, que se llamaba Juan Jacobo Rousseau, publicó El contrato social, dejó de ser la verdad política una entidad permanente. Antes, en otras épocas más profundas, los Estados, que eran ejecutores de misiones históricas, tenían inscritas sobre sus frentes, y aun sobre los astros, la justicia y la verdad. Juan Jacobo Rousseau vino a decirnos que la justicia y la verdad no eran categorías permanentes de razón, sino que eran, en cada instante, decisiones de voluntad.

»Juan Jacobo Rousseau suponía que el conjunto de los que vivimos en un pueblo tiene un alma superior, de jerarquía diferente a cada una de nuestras almas, y que ese yo superior está dotado de una voluntad infalible, capaz de definir en cada instante lo justo y lo injusto, el bien y el mal. Y como esa voluntad colectiva, esa voluntad soberana, sólo se expresa por medio del sufragio conjetura de los más que triunfa sobre la de los menos en la adivinación de la voluntad superior, venía a resultar que el sufragio, esa farsa de las papeletas entradas en una urna de cristal, tenía la virtud de decirnos en cada instante si Dios existía o no existía, si la verdad era la verdad o no era la verdad, si la Patria debía permanecer o si era mejor que, en un momento, se suicidase.

»Como el Estado liberal fue un servidor de esa doctrina, vino a constituirse no ya en el ejecutor resuelto de los destinos patrios, sino en el espectador de las luchas electorales. Para el Estado liberal sólo era lo importante que en las mesas de votación hubiera sentado un determinado número de señores; que las elecciones empezaran a las ocho y acabaran a las cuatro; que no se rompieran las urnas. Cuando el ser rotas es el más noble destino de todas las urnas. Después, a respetar tranquilamente lo que de las urnas saliera, como si a él no le importase nada. Es decir, que los gobernantes liberales no creían ni siquiera en su misión propia; no creían que ellos mismos estuviesen allí cumpliendo un respetable deber, sino que todo el que pensara lo contrario y se propusiera asaltar el Estado, por las buenas o por las malas, tenía igual derecho a decirlo y a intentarlo que los, guardianes del Estado mismo a defenderlo.

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Discurso de Niceto Alcalá-Zamora en la Proclamación de la II República

En nombre de todo el gobierno de la República española, saluda al pueblo una voz, la de su Presidente, rendida por la emoción e impulsada por el entusiasmo ante el espectáculo sin igual de una reacción casi imposible de imitar que esta nación ha dado al mundo resolviendo el problema de su revolución latente y cambio indispensable de su estructuración, en medio de un orden maravilloso y por voluntad y vía perfectamente legales. El Gobierno todo, en nombre del cual hablo, está compenetrado por su amor al país y dispuesto a resolver los ideales nacionales y ofrece que pronto, muy pronto, tan pronto como las circunstancias lo permitan, dictará el modelo de su estructuración política. Pero mientras tanto, el Gobierno realizará un programa de justicia social y de reforma administrativa de supresión de injusticia, depuración de responsabilidades y restablecimiento de la ley. Dará con todo ello la satisfacción que el pueblo anhela… El acto del domingo con ser admirable y perfecto, ha tenido complemento grandioso con el requerimiento que ayer hizo la opinión al régimen monárquico para que desaparezca e la implantación en el día de hoy de la República por un acto de voluntad soberana, de iniciativa del país, sin el menor trastorno, completando aquella empresa de tal manera que el mundo entero sentirá y admirará la conducta de España, ya puesta en otras manos con un orden ejemplar, que ha de completar su eficacia.

Asistid al gobierno con vuestra confianza, vigiladle en sus actos y, si incurrimos en responsabilidad, exigidlas; y con nuestro amor y con nuestra conciencia prometemos llenar todas vuestras aspiraciones. Si esto es así, no os reclamamos vuestro aplauso, sino vuestra confianza, para la satisfacción de la conciencia de todos nosotros. Nuestra autoridad sólo puede existir con vuestro apoyo, seguir unidos sin alborotos en las Calles y respetad el derecho de todos; pero vigilad, pues sois la guardia nacional del Gobierno que acompaña al pueblo. Procurad que en vuestra conducta no haya nunca la menor protesta que sirva de pretexto para una reacción contraria y, si ella surgiere, quede ahogada.

La normalidad en el país es completa, y nos hemos posesionado sin el menor incidente. El primer acto del Gobierno ha sido la concesión de una amplia y generosa amnistía.

Estamos todos seguros de que España goza de un completo amor en todas las regiones, que servirá para hacer una España grande, sin que ningún pueblo se sienta oprimido, y reine entre todos ellos la confraternidad.

Con el corazón en alto os digo que el Gobierno de la República no puede dar a todos la felicidad, porque eso no está en sus manos, pero sí el cumplimiento del deber, el restablecimiento de la ley y la conducta inspirada en el bien de la patria. ¡Viva España y viva la República!