
La realidad histórica del archipiélago canario siempre se ha movido por trazas dibujadas a base de oscurantismo, admiración, incertidumbre, indefinición y un extenso conjunto de impresiones variopintas, en función de quien interpretara dicha realidad.
Pudiera mantenerse diversos debates acerca de la identidad canaria o lo que quiera que ello signifique. Hay quienes sostienen que Canarias fue y es una Colonia del Imperio Español, otros argumentan que Canarias es una singularidad Atlántica con propia identidad que aporta valor al Estado Español y, por supuesto, hay quienen incluyen a las islas como parte intrínseca -constituyente- del actual Estado Español. Un servidor es de la opinión de ver a las islas como el primer puente de unión entre continentes y culturas, uno de las primeros eslabones que favorecieron la visión del comercio moderno y de la Globalización.
Como isleño y canario reconozco que existe una cultura propia poca difundida, un valor agregado que nace en base a un posicionamiento estratégico privilegiado y un elenco de figuras intelectuales, que naciendo en un rincón tan diminuto del planeta supieron crecer y aportar conocimiento y cultura al conjunto de la Humanidad. Si bien, esa obra es poco conocida, inclusive entre los canarios contemporáneos.
La mitología clásica data la existencia o conocimiento de Canarias en varios siglos antes de Cristo, un territorio que parece fue poblado primerizamente por la cultura bereber. Si bien, pronto se convertiría en paso de comerciantes y aventureros. Navegantes de origen árabe, romano, mallorquines, portugueses, genoveses, ingleses, conquistadores a sueldo y piratas. Una estabilidad gubernamental que vendría de la unión con la Corona de Castilla, oficialmente allá por principios del siglo XV (empezaría oficialmente en el año 1402, tal y como queda registrado en Le Canarien). Desde este punto de vista, Canarias sería uno de las primeras regiones que se sumarían al proyecto de suma y objetivo de vida común que fue el Reino de España. La unión con la Corona de Aragón vendría medio siglo más tarde, al igual que la conquista del Reino de Granada (cristianización de la Península Ibérica) -que se denominaría “La Reconquista”-. Es una visión bastante simplificada pero que deja clara el papel de Canarias en el “Descubrimiento del Nuevo Mundo” y el papel jugado mucho más tarde en la emigración canaria al continente americano.
Pero ese es un campo impreciso a través de la óptica de mis palabras y mi único cometido con lo escrito es dar entrada a la proliferación de historias referentes a canarios de otros tiempos, pasados y presentes, que han emergido de la esfera regional y han contribuido de alguna u otra manera a la sociedad canaria. Hombres como José de Viera y Clavijo, Agustín de Betancourt, Blas Cabrera, Benito Pérez Galdós, César Manrique, Alfredo Kraus y muchos más serán tratados…