Archivo de la categoría: Cultura Canaria

Sensibilidad hacia Canarias


Habra quienes esta entrada les parezca una chorrada pero lo cierto es que los fundamentos que la determinan estan enraizados en hechos constatables, aunque conviene no generalizar en las acusaciones que se pudieran derivar de ello.

Enurgomenos e ignorantes habitan en todos los pueblos y lugares sin excepcion alguna. Percibo con natural desagrado como ultimamente prolifera el chiste y la burla facil, simplona y danyina de determinados individuos hacia la comunidad canaria. El respeto y la sensibilidad hacia otras culturas y formas de ser brilla por su ausencia.

“Los pueblos que, como el nuestro, viven en una situación de dependencia, aún pisando unas coordenadas de espacio geográfico propias porque habitan en su propia geografía, sienten una “desestabilización” psicológica porque se mueven en unas coordenadas sociológicas y en unos cuadros de referencia económica cuya existencia depende de una fuerza exterior que los maneja. En tal entorno psico-social el pueblo se encuentra amenazado en su seguridad básica y, por lo mismo, el “sistema dependentista” frustra a nuestro pueblo en la necesidad primera para la realización: la confianza, la esperanza.” (Manuel Aleman)

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Hablando de la Lengua Canaria y el español atlantico

Edificio Rodriguez Quegles

Entrevista a Marcial Morera, Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de La Laguna, autor de canarismos e impulsor de la Academia de la Lengua Canaria.

El objetivo fundamental de la Academia Canaria de la Lengua, tal como se recoge en sus estatutos, es el estudio y descripción de la variedad canaria de la lengua española, sin olvidar, claro está, la producción literaria desarrollada en el Archipiélago a lo largo de los últimos cinco siglos.

La patria de los andariegos (publicado en Tierra Canaria por Antonio Pino Pérez)

«No cabe dudar que los canarios no tenemos una Patria definitiva, una Patria inmutable, una Patria histórica que nos aprisione con su pasado y nos oriente impelidos entre las brumas de lo venidero. Nacimos en aquellas islas, como nacen los pájaros en el calor de sus nidos, y tan pronto nuestros anhelos tienen fortaleza bastante, nos lanzamos al azar de los espacios, ambiciosos de volar bajo todos los cielos, junto a todos los climas. Y trabajamos con ardor inextinguible en los trópicos, nos quedamos por siempre en la inclemencia de las regiones frías, o nos paseamos de un continente a otro dentro de la consistencia frágil de un velero.

La Patria de los canarios no es España, ni América, ni África, ni siquiera las Islas. La Patria común de los canarios, la Patria imposible que nos identifica a todos en un sentimiento único, es el mar. El mar nuestro, que haciendo temblar los acantilados graníticos que inmutables defienden nuestras costas, se arrastra luego vencido por las arenas conmovidas de nuestras playas. El mar “sonoro” que fragmentó con salvaje furia el concierto insular, para arrullar mejor sus intimidades, besándolas más hondo».

Desconsuelo (Dolores Millares Cubas)

Sentada estoy en el bosque
oyendo gemir las auras
que, al pasar entre las hojas,
confusos rumores alzan.
Desde el principio del mundo
conversan así en voz baja.
Las brisas murmuradoras
con las hojas y las ramas
algo dicen misterioso
allá en la noche callada…
Yo siempre aquí las escucho,
pero no me dicen nada.
El sol ardiente declina,
envuelto en nubes de grana.
Dulce claridad difusa
los floridos campos baña.
Del fondo del valle umbroso
surge melodía vaga,
incienso de la Natura
que a los cielos se levanta.
Esta música no escrita
tiene también sus palabras…
Pero, por más que pregunto,
a mí no me dice nada.

A mi izquierda el mar inmenso
rueda sus olas de plata,
que muriendo dulcemente
se deshacen en la playa,
imagen fiel de mi vida
que jamás reposo alcanza,
ni da tregua a sus lamentos
ni en su batallar descansa:
disputando eternamente
con la inmensidad se halla…
Pero, por más que interrogo,
a mí no me dice nada.

Islas del despertar

Temisas hace unas décadas...

Basta de ser colillas apagadas
del cenicero de los mares.
Ombligos de la sed,
sólo un placer de humanidad nos puede.

Vivimos como ardemos y pensamos,
con nuestro sentimiento de volcanes
y la melancolía de estar solas.

La pirotecnia de un amor de fondo
nos acelera el ir aunque parezca,
de tan veloz, cronómetro parado.
Esperar no es un fin.

Borrón y cuenta nueva a la molicie
de rumiar soledades.

Nuestro malotaje de esperanzas
no oculta el puño de la rebeldía.
Y hemos roto el pijama del silencio.

Ni somos descendientes
de una lengua cortada
ni queremos sudar hiel y vinagre
ni seguir siendo súbditas
de una feria de olvidos.

(Pedro Garcia Cabrera)

La foto es simplemente una muestra de la niña de mis ojos, la tierra que iluminó mi existencia, los riscos que me enseñaron a amar, el Atlántico que izó mis sueños. Cuna de antepasados y testigo de los años, tierra de guanches y de colonos hispanos, hoy tierra de canarios.

Mi espíritu es isleño

“Canarias” (VII), Nicolás Estévanez (1878)


La patria es una peña,
La patria es una roca,
La patria es una fuente,
La patria es una senda y una choza.

Mi patria no es el mundo,
Mi patria no es Europa;
Mi patria es de un almendro
La dulce, fresca, inolvidable sombra.

A veces por el mundo
Con mi dolor a solas
Recuerdo de mi patria
Las rosadas, espléndidas auroras.

A veces con delicia
Mi corazón evoca
Mi almendro de la infancia,
De mi patria las peñas y las rocas.

Y olvido muchas veces
Del mundo las zozobras,
Pensando de las islas
En los montes, las playas y las olas.

A mí no me entusiasman
Ridículas utopías
Ni hazañas infecundas
De la razón afrenta, y de la Historia.

Ni en los Estados pienso,
Que duran breves horas,
Cual duran en la vida
De los mortales las mezquinas obras.

A mí no me conmueven
Inútiles memorias
De pueblos que pasaron
En épocas sangrientas y remotas.

La sangre de mis venas
A mí no se me importa
Que venga del Egipto
O de las razas célticas y godas.

Mi espíritu es isleño
Como las patrias rocas,
Y vivirá cual ellas
Hasta que el mar inunde aquellas costas.

La patria es una fuente,
La patria es una roca,
La patria es una cumbre,
La patria es una senda y una choza.

La patria es el espíritu,
La patria es la memoria,
La patria es una cuna,
La patria es una ermita y una fosa.

Mi espíritu es isleño
Como las patrias costas
Donde la mar se estrella
En espumas rompiéndose y en notas.

Mi patria es una isla,
Mi patria es una roca,
Mi espíritu es isleño
Como los riscos donde vi la aurora.

Las islas en las que habitamos

Un día habrá una isla
que no sea silencio amordazado
Que me entierren en ella,
donde mi libertad dé sus rumores
a todos los que pisan sus orillas.
Solo no estoy. Están conmigo siempre
horizontes y manos de esperanza,
aquellos que no cesan
de mirarse la cara en sus heridas,
aquellos que no pierden
el corazón y el rumbo en las tormentas,
los que lloran de rabia
y se tragan el tiempo en carne viva.
Y cuando mis palabras se liberen
del combate en que muero y en que vivo,
la alegría del mar le pido a todos
cuantos partan su pan en esta isla
que no sea silencio amordazado.

Pedro García Cabrera, “Las islas en las que vivo”.

Aún inmerso en los vaivenes del descanso veraniego, quisiera compartir con ustedes la siguiente reflexión: Que refrescante y cautivadora es la tarea de aquel que navega y viaja, del que observa pueblos y culturas con similitudes y divergencias, quien antepone su propio filtro a cada realidad, quien extrae para sí lo que no puede ser contado y quien, de facto, es capaz de contrastar y comparar los episodios que acontecen en uno u otro lado, mucho más entrañable y productivo cuanto más plurales sean esos enfoques, experiencias y realidades que se anteponen en la mirada de cualquier persona.


Ignacio Negrín

Mas yo que al turbio elemento
Tendí ya mis alas bellas
No vivo sino oigo en ellas
Crujir el vagoroso viento.
La tierra y su orgullo vano
Me causan mortal hastío;
Pero el mar… ¡Oh! ¡El mar es mío!
Mi patria es el océano.

Henchida la blanca lona
Rompiendo montes de espuma,
Vuela entre compacta bruma
El bergantín “Sin rival”.
Nave no hay que la aventaje
Ni en su casco ni en su guinda,
ni ha cruzado otra más linda
Por la zona tropical.
De esbelta y aguda prora,
Mástiles limpios y erguidos,
Costados siempre bruñidos,
Donde reverbera el sol.
No hay bajel que en su camino
Le iguale o rinda altanero,
Que es el buque más velero
Que nació en puerto español.
Si el viento silba iracundo
Graciosamente se inclina,
Pero avanza de bolina
Cual ningún otro bajel.
Nunca el turbión, de sus gavias
Rindió el mastelero erguido,
Ni puerto estrecho o torcido
Dejó de tomar por él.
En vano enemigo el viento
Contrariamente le azota,
y en vano el mar alborota
Sus montañas de cristal;
Que en apuntando sus vergas
Pese al soberbio elemento,
Sale siempre a barlovento
El bergantín “Sin rival”.

Tus límites inmensos que abarca la tormenta
no puedes traspasarlos en tu soberbio ardor;
y el soplo que tus senos convulsos alimenta.
se extingue al raudo soplo que emana del Señor.
Tú tienes tu lenguaje, tu música, tus ruidos,
Que expresan misteriosos tu insólito anhelar;
Si ruges, en los montes retumban tus bramidos,
Si lloras, en las playas rubricas tu pesar.
Yo entiendo tu lenguaje; yo al canto de tus olas
Mis penas incesantes, oceano, arrullé,
Y al ver como en la tarde tu espuma tornasolas
El velo de una virgen sobre tu faz miré.
Yo soy de tus susurros la triste melodía,
La misteriosa endecha con fé a reproducir:
De tu furor los ecos cuando en la noche umbría
Desciende la centella tus senos a entreabrir.

Mecido en los espacios sin límites que encierra
Tu vasta superficie desde mi infancia fuí,
Trocando por tus ondas la afortunada tierra,
Aurífero y ameno vergel donde nací.
De mi almenada villa los toscos campanarios
Lo ví del horizonte perderse en el dintel,
Y en su llugar tendidos tus campos solitarios
Sin límites inmensos, siguiendo mi bajel.

Canarias a través de sus canarios más ilustres

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La realidad histórica del archipiélago canario siempre se ha movido por trazas dibujadas a base de oscurantismo, admiración, incertidumbre, indefinición y un extenso conjunto de impresiones variopintas, en función de quien interpretara dicha realidad.

Pudiera mantenerse diversos debates acerca de la identidad canaria o lo que quiera que ello signifique. Hay quienes sostienen que Canarias fue y es una Colonia del Imperio Español, otros argumentan que Canarias es una singularidad Atlántica con propia identidad que aporta valor al Estado Español y, por supuesto, hay quienen incluyen a las islas como parte intrínseca -constituyente- del actual Estado Español. Un servidor es de la opinión de ver a las islas como el primer puente de unión entre continentes y culturas, uno de las primeros eslabones que favorecieron la visión del comercio moderno y de la Globalización.

Como isleño y canario reconozco que existe una cultura propia poca difundida, un valor agregado que nace en base a un posicionamiento estratégico privilegiado y un elenco de figuras intelectuales, que naciendo en un rincón tan diminuto del planeta supieron crecer y aportar conocimiento y cultura al conjunto de la Humanidad. Si bien, esa obra es poco conocida, inclusive entre los canarios contemporáneos.

La mitología clásica data la existencia o conocimiento de Canarias en varios siglos antes de Cristo, un territorio que parece fue poblado primerizamente por la cultura bereber. Si bien, pronto se convertiría en paso de comerciantes y aventureros. Navegantes de origen árabe, romano, mallorquines, portugueses, genoveses, ingleses, conquistadores a sueldo y piratas. Una estabilidad gubernamental que vendría de la unión con la Corona de Castilla, oficialmente allá por principios del siglo XV (empezaría oficialmente en el año 1402, tal y como queda registrado en Le Canarien). Desde este punto de vista, Canarias sería uno de las primeras regiones que se sumarían al proyecto de suma y objetivo de vida común que fue el Reino de España. La unión con la Corona de Aragón vendría medio siglo más tarde, al igual que la conquista del Reino de Granada (cristianización de la Península Ibérica) -que se denominaría “La Reconquista”-. Es una visión bastante simplificada pero que deja clara el papel de Canarias en el “Descubrimiento del Nuevo Mundo” y el papel jugado mucho más tarde en la emigración canaria al continente americano.

Pero ese es un campo impreciso a través de la óptica de mis palabras y mi único cometido con lo escrito es dar entrada a la proliferación de historias referentes a canarios de otros tiempos, pasados y presentes, que han emergido de la esfera regional y han contribuido de alguna u otra manera a la sociedad canaria. Hombres como José de Viera y Clavijo, Agustín de Betancourt, Blas Cabrera, Benito Pérez Galdós, César Manrique, Alfredo Kraus y muchos más serán tratados…