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Relatividades del Estado y el Contrato Social

En respuesta la entrada Un nuevo contrato social en el marco de la Plataforma Avanza he escrito lo siguiente:

La Construcción Europea, como la construcción de España, seguirá el ritmo que la Historia ha marcado a otros grandes imperios. Llevará asociado un proceso de consolidación paulatino, una serie de pasos, sin que por ello haya que considerar como fracaso las sucesivos conflictos y obstáculos que vayan surgiendo. En definitiva, ¡no hay que forzar la máquina!. Yo creo que estamos comenzando a subir el escalón definitivo, convencido de que nuestros hijos, la próxima generación, verá esa unión absoluta más allá del mercadeo y los intereses patrios. ¡Será su Nación!
No obstante, considero interesante obviar el término nación, nacionalidad. Desmitificarlo. Nación debe ser aquello que uno siente como suyo. Fuera de ese contexto, poco más.
El Estado no es una herencia de castas y logros comunes, no es una lengua común, ni un territorio forjado por el devenir de la Historia. No es, por tanto, un sortilegio Historia-Religión.  Los Estados, y naciones, se redefinen día a día. Los Estados son más y menos Estado en función del Gobierno y la Sociedad Civil de turno. Un Estado es un órgano competencial de organización y regulación de las actividades sociales. Poderse entonar “Asturias, patria querida” o “el aquelarre de la autodeterminación” y reivindicar una Unión de Estados Europeos es totalmente compatible y necesario.
Lo que define el estado no son las ideologías. Porque las ideologías son meras imposiciones y, en cierta forma, son opuestas al fin último de la democracia.
Un Estado es un “proyecto de futuro”, común a todos, donde todos (inclusive los que no piensan como nosotros) tengan cabida, donde todo ciudadano se identifica con el objetivo estatal de progreso y búsqueda de bienestar, un espacio donde cada individuo tenga la garantía de poder ser libre y ejecutar sus principios éticos, morales y religiosos sin ofender ni ser ofendido.
La unión hace la fuerza y nos sitúa en la ventaja estratégica de poder afrontar negociaciones desde un punto de vista ventajoso, una unión basada en la pluralidad y la divergencia es totalmente enriquecedora. No me refiero con ello a la pluralidad que vivimos hoy en día, lo cual no debería entenderse como tal. 
Asistimos a una vida parlamentaria donde cada cual muestra un monólogo, una sociedad autista y un entorno cultural y socioeconómico donde prima el sectarismo, donde destaca la clara ausencia del debate y el rigor de planteamientos intelectuales.
Para mi Estado y Contrato Social tienen como premisa y objetivo ser el marco de referencia para lograr un hombre pleno, llana y simplemente.

Debemos de pugnar para que el hombre piense en la paz, pero no solamente impulsado por su instinto de conservación, sino fundamentalmente por el deber que tiene de superarse y de hacer del Mundo una morada de paz y de tranquilidad cada vez más digna de la especie humana y de sus altos destinos. Pero esta aspiración no será posible si no hay abundancia para todos, bienestar común, felicidad colectiva y justicia social. 

¿Qué rol se espera del ser humano en el nuevo tejido productivo?

Publicado en Plataforma Avanza:



Llegará un momento, en la línea histórica y progresiva de nuestra especie, en el cual la velocidad de desarrollo y actualización de profesionales, la demanda del consumo, las necesidades de expansión de la economía y del propio conocimiento, entendido como fuente de información, será tan abismal que estaremos presenciado una verdadera singularidad del sistema, un verdadero crash.

Irremediablemente, los propios e innatos defectos del sistema llevará a  un cisma en el que el juego, tal y como lo conocemos actualmente, perderá todo sentido. Las cartas barajadas al comienzo, lejos de repartirse y convertirse en un balance neto, fiel a las reglas del libre mercado y del régimen internacional “de facto”, llevará a una clara descomposición de la sociedad basada en el aumento y diferenciación de clases sociales, incremento sustancial de la pobreza.
A medida que la población mundial crece y se integra en el círculo dorado del consumo y comercio mundial, del mercantilismo puramente legítimo, aunque egoísta, las demandas y explosión de recursos necesarios tenderá a quebrar el planeta.  
Para mantener dicha vorágine ya no sólo será necesario un time-to-market cada vez más inmediato o unas previsiones cortoplazistas más prolongadas en los tiempos de análisis. 
Muchos coinciden en afirmar que la Revolución Industrial significó no sólo un cambio profundo en nuestra historia económica y social, nuevas interacciones y una nueva visión de la sociedad y el desarrollo humano. Hemos visto en el último siglo numerosos avances y nuevas revoluciones que han cambiado el paradigma de nuestra existencia de un modo absoluto, tanto que hemos olvidado nuestros orígenes o el verdadero sentido de la vida, si alguna vez lo conocimos. Luego vino el transistor, la informática y electrónica, la genética y la biología, y un largo etcétera que se irá sucediendo a lo largo de las próximas décadas, avances espectaculares en neurología, ciencias de la salud, nanotecnología… un proceso basado en los pilares de reducción, aceleración, bajo costo… un ciclo cada vez más corto. 

¿Qué rol se espera del ser humano en el nuevo tejido productivo? Parece que nos dirigimos hacia un perfecto organigrama controlado por máquinas pensantes, estresante locomotora de productividad y crecimiento infinito.

 

Me resulta especialmente gracioso que se base el desarrollo de las sociedades en cuestiones tan suscintas como el PIB, or the GDP. Los fanáticos de las finanzas estatales y economistas irresponsables basan sus argumentos en cuestiones tan simples como un porcentaje que no suele reflejar ni los precios, IPC, o el índice de pobreza o el margen salarial del nivel más bajo de la sociedad. ¿Deberíamos construir una sociedad de mínimos o de máximos?  ¿Debemos contentarnos con la no tan virtuosa y justa “media”?
Si existen modelos matemáticos de comprobado rigor y de mayor eficiencia de ajuste a los parámetros reales de vida, ¿por qué seguimos aplicando unas variables tan efímeras como cínicas que no nos aportan ninguna información útil?.
 

¿Crisis?¿Qué crisis?

Publicado en Plataforma Avanza…

Incitaís en esta nueva entrega mensual a entablar un debate acerca de la crisis económica. En primer lugar no me veo en el papel de experto que detalla las causas y consecuencias de esta eventualidad a la que muchos llaman crisis.

Perdonad que dude de vuestras esferas de conocimiento económico, pero me atrae especialmente el pensamiento de que una plataforma de Pensamiento Juvenil y Progresista se vea en la tesitura de seguir la pauta que los medios intentan trasladar. Creo alarmante que un joven, futuro continuador de políticas socialistas, caiga en la idea de la prudencia y conservadurismo de considerar crisis a la situación actual y que no hablara de crisis hace unos meses ,cuando ya 7 millones de españoles se situaban por debajo del umbral de la pobreza.

Me parece insensato que un medio de este calibre no vea en el sistema actual un continuo síntoma de crisis, un sistema donde el dinero sólo cambia de manos pero que no llega a distribuirse de tal forma que genere los recursos para poder llevar la riqueza a todas las familias.

Crisis es cuando la juventud se abandona en la desidia de no alcanzar una buena educación, cuando la cultura del pueblo se resiente año tras año, cuando la humanidad de cada persona desaperece en post de un egoísmo especulador e interesado.

Sea como fuere, la economía no se reduce a un territorio. Hace ya muchos años que los señores del capital entendieron que su fortaleza se hallaba fuera de las fronteras y que, precisamente, los territorios era su principal debilidad. Dado que las economías nacionales se ven afectadas por externalidades y alianzas, en ocasiones mucho más allá de la propia esfera de civilización a la que pertenece, no cabe duda de que cada vez más emerge la necesidad de un nuevo poder, con sus ventajas e inconvenientes.

En este mundo global donde el factor inflacionista viene impuesto desde el exterior, donde el comercio interno deja de ser motor económico y donde el Estado o Banco Central queda desdibujado de cara a aplicar políticas monetarias, la labor para aplacar esta problemática debe ser desplazada a los “órganos internacionales de decisión”.

El mercado no es un proceso novedoso ni el capitalismo un monstruo abominable, si una más de las evoluciones del ser humano en sociedad. Siempre, absolutamente siempre, el hombre necesitó para su subsistencia de productos y servicios. Unos necesitaban y otros ofrecían. Así crecimos y nos desarrollamos.

¿Qué ocurre cuando esta simple interacción no abarca a toda la población mundial?

Esa es la fuente de reflexión y motivo de crisis.

The Canaries Economy: Not only beaches and sun


El nuevo rol de Europa en la escena internacional

Mientras Occidente se rasga las vestiduras por una crisis, que más que crisis pareciera un ajuste y nuevo flujo de capital moviéndose de unas manos a otras, lo cierto es que el país que levantara las alarmas, USA, ya crece a un ritmo que en Europa se consideraría un éxito. Paradojas aparte, en este tiempo de dimes y diretes sobre economía (ahora todos somos expertos en la materia), surge de forma visible un elemento que si que puede golpearnos en un futuro no muy lejano.
Durante años Europa vió en US el embajador de la paz, el salvador que nos libró de las garras de la antigua URSS. No obstante, es bastante probable que las grandes guerras libradas el siglo pasado en territorio europeo se deban más al ocaso y confrontación de las antiguos imperios coloniales. Tras aquel periodo de incertidumbre, el miedo hizo que la unión caminara hacia una prosperidad europea protegida por el “Tio Sam”. No obstante, el mundo ha cambiado.

La escena internacional y el conflicto de intereses, así como la aparición de nuevas potencias comerciales y militares (unas sólidas y otras basadas en el auge de las materias primas) hace que haya que replantearse el nuevo tablero de juego. Ésta es una partida multijugador, quizás cuente con la mayor participación recordada. Ya no existen imperios colonizadores forjados a través de la violencia, sino imperios comerciales que se ven cuantificados en las balanzas de los estados. Lo curioso es que varias colonias pueden someter varios territorios al mismo tiempo.

Hay quienes creen que las batallas del siglo pasado fueron libradas por las ideas pero lejos de tal aseveración, sin duda alguna, la ilógica belicista se plasma por la confrontación de intereses y alianzas.

Surgen elementos en la escena internacional con bastante peso geoestratégico, nuevos mercados, aumento poblacional que desea acceder e, instintivamente, luchar por el acceso a los recuros, ya no en igualdad de condiciones, sino en posicion ventajosa.

Agentes como USA, Rusia, China, India, UE, Brasil y Mexico probablemente escenifiquen una nueva batalla de alianzas. Temo que Europa haya perdido un tiempo valioso al haber caído en la tentación del abrazo del oso de USA. ¿Que podemos aportar a USA? Sinceramente creo que las alianzas se modificarán en este siglo.

USA moverá ficha hacia China puesto que es allí donde posee la mayor parte de sus beneficios. Sus intereses económicos y financieros estan allí. La nueva posición del gigante asiático otorgará en la diplomacia internacional un gran respaldo a las tesis americanas y su cercanía e inmersión en Africa y Oriente Medio hace ya algunos años que tomó forma.

Por otra parte, India es un nuevo mercado (anglosajón) que se abre. Hay quienes deseaban crear en ese país un polo antagónico al poder de China en la región, pero creo que interesa más las nuevas posibilidades de mercado. Un ejemplo es Bangalore.

En Euroasia, Rusia se impone hegemónicamente al hacer uso de sus recursos naturales y el olvido y rechazo de occidente hacia ellos puede hacer que sus líderes se cierren en un mundo corrupto y bélico. Es, por tanto, responsabilidad de Europa atajar este tipo de cuestiones y tender la mano, acercarse a un amigo comercial de primera magnitud como podría ser Rusia.

Europa es débil no sólo por tener el respaldo de USA, por ser testigo de todo aquello que el “Imperio de la Quinta Enmienda” ha hecho y deshecho a su antojo. Europa es débil porque no actúa como un bloque, como una nación.

En Europa convivimos diferentes razas y nacionalidades, algunas de ellas bien diferentes. Sin embargo, nos debe unir el sentir de unas mismas raíces históricas, la unión como fruto de un interes compartido que nos beneficie a todos, un nuevo regimen que de esperanzas al pueblo de mantener nuestro estilo de vida y bienestar social.

¿Qué es Europa? Lo bueno de no saber qué es Europa, es precisamente la incertidumbre de poder construirla desde cero, “from scratch”. Podemos diseñar una Europa sólida vista desde fuera e inflexible en su relación interna entre estados. Pero esa política común debe tener un marcado sentido de supervivencia y protección de nuestro “status quo” en un entorno global diferenciado. Esta UE no debe primar sobre una situación económica, mercado común o legislación asfixiante para los estados miembros.

Urge la necesidad, en mi opinión, de que la UE se una bajo una misma voz internacional, con fuerza política de peso, que huya de la burocratización para tener una cámara de representantes nacional con una figura Presidencial clara. El modelo USA sería posiblemente el modelo a elegir. Prima tener políticas comunes en materias de Asuntos Exteriores, Defensa, Energía, etc, etc…

No podemos dejar nuestra suerte al azar de la voluntad de entidades como la ONU o la OTAN. No debemos tener miedo a nuestro pasado belicista y si recordar todo lo que hemos dado positivamente por el desarrollo de la humanidad desde tiempos ancestrales.

El Mediterráneo y el Atlántico deben ver emerger a La Nueva Europa como la tierra de la prosperidad, defensora de los valores humanos, estabilizadora de paz global y agente comercial de primera magnitud.

Miserias de un Hombre sin Humanidad


Nada es lo que parece ser. Sólo eso. La borrasca camina a paso lento, como un pasodoble silencioso. La tormenta se siente gustosa al tener de su lado el efecto de lo inesperado, la inquietante sorpresa de lo alineadamente no planificado.
Suenan campanas de crecida inundación, invasión insesgada entre espías de lo invisible, de esa
aurora que otorgó en el pueblo la maquiavela sensación de sentirse libre y protegido. De esamera ilusión de grandes avances conseguidos, de esa utopía de que las clases marginales podrían codearse con los poderosos, esos seres que mueven y tejen el destino de los estados que ejercen la honorable misión de controlar el “orden público”, su orden, su status.

Crece el descontrol de una situación tantas veces repetidas en el pasado, donde hoy el pueblo saborea la migaja del logro para luego volver a la oscuridad ancestral del “sin derecho”.

Porque cuando la Historia se repite, sucede que todos hacen eco de los mismos pasos y errores que antaño cometieron sus antepasados. Ya se ve, o se verá, que nuestro destino es el que “fué” porque por muchos logros, bienestar, tecnología y sabiduría… el ser humano no ha progresado absolutamente nada en materia social y humana. ¿Dónde está todo el crédito de la revolución industrial, de las ciencias, de la tecnología?

EL hombre se ha olvidado de ser hombre y se ha dejado llevar por la inercia del que abandona el arte y las humanidades, rechanzado el saber por creerse en manos de un Dios poderoso de nombre Don Dinero, que todo lo compró, todo incluida nuestra libertad.

de la certeza de vuestras creencias y opiniones, de lo alarmante de vuestras miradas, de la insensatez de mis palabras ante vuestra firmeza comprada. Y es que ante el ombligismo garante de una vida acomodada, aunque temporal y divina en sí misma, no hay pasión que mengue.

Son vuestras mentes las que han caído ante el ego de un oscuro porvenir, adornado con cariz de “el mundo es así, no es nuestra responsabilidad” porque “ellos hacen y deshacen”. ¿Cuándo pusimos nuestra vileza en manos de mercaderes? Me pregunto como la humanidad pudo dejarse seducir por una libertad que la convertía en objeto de intercambio, en mero instrumento de los mercados, en juquete de las manos opulentas.

Incluso me pregunto por que la masa, el pueblo, el único valedor de su autentico destino se deja zarandear y manipular, me pregunto como permite que la politica sea beneficiara de los poderosos y no del pueblo, me pregunto cuando se tuvo libertad si el poder nunca cambió de manos, ni el orden pasó a potenciar politicas para la vida y no para el negocio de los capitales.

¿De verdad hubo Revolucion Francesa o Mayo del 68? No sería todo puro espejismo, una mísera migaja para acallar su consciencia, una manera de aplacar la esperanza de un futuro mejor en libertad, de acción y paz social.

Europeismo de nacionalidades divergentes

El proyecto de construcción europea es una panacea de la que se sostentan muchas almas burocraticas, funcionarios de moderna estirpe que desean altas cotas de dignidad en pro de un representación cada vez mas desapegada del pueblo.

En este espacio, en medios de internet, espanoles que siguen al PSOE y al PP, todos somos ahora europeos y nos aferramos a la bandera del europeismo. Si ellos dicen sí, el pueblo los sigue como muestra de fiel borreguismo, si tan siquiera conocer qué es Europa o en que nos afecta el “Tratado Europeo” (Constitución Europea). España parece un pueblo sin personalidad.

No me remito a un juicio de valor de si es adecuada una integración europea, la cual valoro como positiva.

Creo que el pueblo español es altamente manipulable por consignas que nos venden los medios de presión. Creo que durante años fue bueno para Espana entrar en la Comunidad Europea por el flujo de capital que recibimos, muestra de ello es el auge de nuestra economía, aunque quede ahora al descubierto que los cimientos empleados no fueron los adecuados, una economía basada en la construccion y turismo, sin buscar una verdadera diversificacion industrial o el fomento de una sociedad del conocimiento y la investigación mas allá de las meras palabras, cuyo unico objetivo es contentar y aranar votos.

En cuanto a Europa, creo que muchos la equiparan al Olimpo y otros tanto la denigran a la escoria. Ni una cosa ni otra, quizas ambas a la vez.

Intentaré explicarme… como pueden muchas personas hacer bandera de algo que no conocen, como pueden tantas opiniones ser vertidas sobre una materia, si aquellos que se manifiestan apenas conocen parte de su país.

La construcción de la Unión de Estados de Europa es tan simple y complicada como el proceso de construcción de una casa. En mi opinión, se estan usando mimbres y parches para este proceso de “unificación” sin partir de unas verdaderas bases de consenso que proporcione un paulatino tejido social (mas que empresarial).

La Unión Europea debe respetar la soberanía de cada uno de los pueblos, ser una integración cultural tolerante con las minorias y mayorías, una region muy diversa y rica que no debe olvidar un pasado comun y un mismo punto de partida, las humanidades, artes y ciencias… verdadero motor de las economías y de la sociedad ilustrada.

Europa no se ha construido de ayer para hoy, ni quedara constituida como referente en 5 años. En mi humilde opinión, Europa como supraestado no debería tender a unificar sistemas educativos o determinadas políticas, mucho menos a imponer ninguna medida si no existe un consenso muy amplio.

Creo que un paso esencial para el europeismo, si es que a ello se aspira, es saber converger desde las diferencias nacionales de cada región hacia un mismo espacio comun que abandere el progreso de la Unión. Y que mejor comienzo que la aprobación de una asignatura obligatoria donde de enseñe, no adoctrine, a los jovenes la Historia de esta Europa y que se les familiarice con las instituciones y modo de vida de otros estados miembros. Esas serán, sin duda, las generaciones que construirán y consolidarán la Unión, lo demas será “cuento patatero” y una secuencia infinita de fracasos y exitos mal encaminados.

*** Pido disculpa por los errores ortográficos: tildes y eñes ***

Liberalismo Social

La libertad del hombre como individuo pensante
y ejecutor de su propia voluntad mientras convive en sociedad.

Esa es en mi opinión el fin último y prioritario de toda sociedad. Es, por ello, que siento rechazo hacia todo régimen democrático o no, por toda iniciativa que tiene por misiva la imposición de criterios morales, éticos, hábitos o tradiciones sobre la libertad individual de las personas. ¿Sería la Educación para la Ciudadanía un instrumento para moldear mentes o un mero instrumento para la convivencia cívica?

Rechazo el Anarquismo pues considero que el Hombre necesita de unos medios jurídicos, legales o reglas de juego… de una estructura y “cierta autoridad” que garantice una armonía y convivencia social, ambas en pro de un bien social que pueda poner las bases de la generación de un hombre libre e independiente y no alienado por el Estado.

Según la Wikipedia,

el liberalismo es un sistema filosófico, social, económico y de acción política, que promueve las libertades civiles y el máximo límite al poder coactivo de los gobiernos sobre las personas; se opone a cualquier forma de despotismo y es la doctrina en la que se fundamentan el gobierno representativo y la democracia parlamentaria. Aboga principalmente por:

* El desarrollo de las libertades individuales y, a partir de ésta, el progreso de la sociedad.
* El establecimiento de un Estado de Derecho, en el que todas las personas, incluyendo aquellas que formen parte del Gobierno, están sometidas al mismo marco mínimo de leyes.

En la actualidad el termino liberal se confunde erróneamente con un sector de la derecha democrática e incluso con la corriente neoliberal. Sin embargo, tradicionalmente este concepto no se ata a ninguna corriente considerada de izquierdas o derechas, ambas un tanto desdibujadas en la Era de la Globalización y de dudoso futuro.

Yo defiendo un Liberalismo Social que anteponga al individuo como fruto de toda praxis política, que defenda la libertad individual del hombre en Sociedad, en todos y cada uno de los terrenos, no sujeto a la asfixia estatal de quien intenta imponer y oprimir.

Ello no significa el abandono del Estado ni la reducción “estricta” de su papel como agente social, pues es el Estado el que debe equilibrar y combatir, en base a políticas sociales, las bases mediante las cuales el hombre pueda tener los instrumentos que lo hagan ser libre para elegir su futuro.

Bajo mi humilde opinión, de cara a la galería queda muy bonito pregonar la igualdad de todo ser humano, pero nada mas lejos de la realidad. Todos somos distintos en ideas, sentimientos, pensamientos, razas, tradiciones y un largo etcétera. La igualdad no debe ser una imposición o una exigencia, entendida como la búsqueda de un equilibrio social que en la práctica es no sólo utópico sino identitariamente imposible.

La igualdad social ha de consistir en la ayuda y promoción de iniciativas que hagan que la gente salga de la pobreza, darles instrumentos para que mediante la educación y la tolerancia, cada hombre pueda abrazar un estado de bienestar que le permita alcanzar su plenitud como “hombre libre en sociedad”.

Más que tener un Ministerio de la Igualdad considero que se debería luchar por la integración social, por la tolerancia y convivencia de las diferencias culturales y raciales de la Nueva Europa, no tan distinta de la Vieja e Histórica.

La convivencia como base de un sistema que permita la igualdad de acceso a los mismos recursos. Eso es la igualdad que debe perseguirse. La libertad y progreso de los pueblos debe consistirse en la convivencia intercultural y social que abrace como pilar fundamental la Educacion, Desarrollo Social y Personal del Individuo.

Yo defiendo un Liberalismo Social como base de una igualdad jurídica y política que garantice mayores cuotas de libertadad individual (no intromisión del Estado en la conducta privada de los ciudadanos mientras esta no afecte a la libertad social de otros). Este es y deber ser el verdadero progreso social que muchos jalean a los cuatro vientos.

Por tanto, este liberalismo hace uso del trabajo participativo y capitalismo social para reducir las desigualdades sociales pero cuyo centro político es el individuo libre y no el sueño de una sociedad-estado o ente como prioridad.

No importa el sistema sino las medidas que este aplique
y el resultado que estas acciones tengan en el individuo
como agente social responsable e independiente.

Proyecto Europeo de… ¿Construcción o Transformación?

En la tarde de hoy ha llegado a casa un panfleto que reza “AE Conradh um Athchóiriu” (Tratado de Reforma de la UE, en gaélico). El lento caminar de la Europa comenzaría a dar sus pasos allá por 1957 pero nunca ha tenido una dirección sólida. De hecho, se diría que hasta ahora ha crecido a base de ráfagas o impulsos de determinados líderes nacionales, pero nunca se ha visto refrendado a través de un timón europeísta ni a través de una política comunitaria unificadora, como siempre se ha pretendido.

Bajo mi humilde punto de vista, creo el pueblo entiende la UE como algo sumamente lejano, como una contienda fiscal entre Naciones, donde unos estados reciben ingentes cantidades del Fondo Social Europeo, a costa de otros. Este ha sido uno de los pilares que ha propiciado la espectacular transformación de España en un país moderno, tomado como ejemplo por muchos otros estados.

Todo parece indicar que la construcción europea ha sido enfocada a eliminar las trabas burocráticas, convirtiendo a Europa en un paraíso donde existe el libre movimiento de personas, mercancías y capital, claro que hay quienes afirman que el trabajador se ha convertido en eso, en pura mercancía.

Sea como fuere, partiendo desde un profundo desconocimiento de lo pactado en el Tratado de Lisboa, que los 27 estados miembros han de confirmar con el respaldo de su soberanía nacional (Referendo o Parlamentos Nacionales), me atrevería a decir que La Unión Europea, preferiría que se llamase Unión de Estados Europeos (nada parecido a Unión Económica Europea), es una superestructura con influencia política de los Jefes de Estado, Consejo Europeo, Parlamento… que acusa un mal endémico de la estructura gubernamental, demasiada traba burocrática que confunde realmente al ciudadano, que siente y percibe como el Proyecto Europeo se construye a su espalda.

Europa caminará tarde o temprano hacia la unificación, aparecerán grandes “superministerios” (Transportes, Energía, Finanzas,…) y con un carácter conservador, tal y como parece será esta primera etapa política.

Será necesaria la aparición de agentes sociales a nivel europeo. Los sindicatos, la juventud, las diversas corrientes sociales deben abrirse camino en esta nueva Europa creando “superestructuras sociales”, que partiendo de la tolerancia “hacia lo distinto” sepa aunar objetivos comunes para que Europa sea sede del “Imperio de la Libertad, la Igualdad y el Trabajo Social”. Aún en esta Europa de Naciones Libres, a ratos liberal, a ratos socialdemócrata, abunda las desigualdades sociales (laborales, de género, de edad, de procedencia, de acceso a los recursos). Es hora de reclamar una construcción de la Europa Social y del Trabajo, que asegure un bienestar para todos en base al trabajo y que huya de las discriminaciones.

Algunas cuestiones interesantes a reflexionar serán:

¿Podremos construir una Europa que prescinda de las soberanías nacionales, donde todos se integren en el proyecto común sin acudir a “nacionalismos rancios”?.

¿Es viable una Europa Unida formada por ciudadanos de distinta procedencia, religión, cultura y educación?

¿Se podrá armonizar la política estatal a la política común sin caer en farándulas competenciales?

¿No os parecería conveniente proponer en todos los estados miembros una asignatura común de “Ciudadanía Europea”, con el fin de que conozcamos un poquito más a todos esos nuevos hermanos?

En definitiva, soy de la idea de que Europa se ha de vertebrar como un todo y no como una suma de Estados, debe tener vida propia y voz en la calle, con una juventud activa y participativa que proponga un Nuevo Orden Social, puesto que nuestra generación es la que gobernará la verdadera Europa.

Del socialismo al Trabajo Social

Quisiera hacer pública mi manifesta crítica a las opiniones aquí vertidas, en busca de un consenso no fácilmente alcanzable sin una previa exposición de ideas. Me escudo en la concepción argumentativa de que cualquier idea plasmada en un papel reluce con verdadero optimismo y fervoroso éxito ante entuciastas partidarios.

Como muchos se han cansado de comentar a lo largo de los diferentes medios, nuestra cultura occidental está cimentada sobre una “economía de mercado”, que algunos denominan capitalismo y otros sistema neoliberal. De por sí, este sistema no introduce desigualdades y deficiencias al sistema social. A mi modo de ver, el sistema económico vigente es como un enorme tablero donde tiene lugar la “partida” y donde se desarrollan las actividades comerciales e interacciones humanas de cualquier índole.

Se ha de suponer que las condiciones de juego no son iguales para todos, lo cual quiere decir que cada uno de nosotros parte con unas cartas y que según como las emplee logrará tener cierto éxito o no. Estudio aparte merecería lo que se entiende por éxito.

El problema aparece en el sentido de que no todos nacemos con las mismas cartas, ni que tan siquera podemos llegar a soñar con manejarlas. Ahí comienza la deriva del sistema, donde unos pocos poseen las cartas importantes, las que predominan y con las que se puede sacar interés del sistema para uso propio.

Muchos de mis compañeros han venido a hacerse eco del mensaje lanzado, no se sabe muy bien por quien, de que la izquierda está en crisis. Dudo que esto sea cierto, pues si analizamos el plano geopolítico internacional, allí donde la población sufre, allí donde las desigualdades son tan crecientes, allí se impone la izquierda, radical y populista para algunos, fundamental y necesaria para otros.

En Occidente, esa izquierda tradicionalista no ha sabido adaptarse a las circunstancias por el simple hecho de que un comunista no puede pretender la abolición de clases sociales, el reparto igualitario de los recursos y luego ir por la calle en un BMW y un iPod.

¿Está la socialdemocracia o la izquierda en crisis? Bajo mi humilde opinión son los valores de la izquierda los que están en crisis, no la izquierda en sí. Sin entrar en detalles a nivel de partido, queda claro que la población se ha cansado de un discurso que incita a las masas y que reduce en las prácticas lo prometido con las palabras.

La ideología no puede ser sistema ni punto de montaje práctico sin un sustento económico, sin un programa económico que justifique el alegato de la palabra. ¿Pueden los socialdemócratas oponerse y criticar el capitalismo devorador si luego sus representantes políticos lo emplean en la acción de gobierno? ¿Dónde queda la moralidad de los hechos?

La socialdemocracia, enmarcada en el siglo XXI, es una corriente meramente conservadora. No intenta modelar o reformar el sistema, sólo reducir pequeñas diferencias, sin oponerse a los desagravios sociales. Por tanto, se sustenta y realimenta en el capitalismo vigente. Izquierda debería implicar gasto social, extensión de servicios públicos y aumento de la calidad de dichos servicios, implica acciones que reduzcan el desequilibrio social y económico entre personas, medidas que mejoren drásticamente la situación de los grupos sociales marginados y desfavorecidos.

Cómo es posible un “gasto social” si cada vez los Estados tienen menos peso como aparatos administrativos, si cada vez el aparato del estado ingresa menos capital y centra sus esfuerzos en un superávit fiscal, que de darse empleará en gasto. La receta clásica de incentivar la economía reduciendo el impuesto a empresas y a particulares, para luego recaudar a través de impuestos indirectos (IVA, petróleo, alcohol,…). Si la izquierda promueve la igualdad, qué tiene de igualitario qué todos paguemos los mismos impuestos por productos que en ocasiones son de primera necesidad.

¿A quién representa la socialdemocracia? A la clase acomodada que tiene algo de conciencia social, que no quiere perder sus privilegios pero tampoco se olvida del papel del estado como agente social y proveedor de servicios.

Por tanto, me atrevo a desmentir a aquellos que creen que la socialdemocracia puede representar a todos los sectores sociales, o que pueda siquiera representar a toda la izquierda. No nos engañemos, un Frente Popular no es posible.

Occidente necesita la izquierda plural, todos los sectores sociales deben de verse representados e identificados sin que ello justifique una merma de la libertad social del pueblo, sin que el estado se radicalice. La pluralidad es tan positiva como necesaria, si queremos un sistema que represente la justicia social.

La socialdemocracia no será aquello que los políticos enarbolan ni lo que el pueblo necesita, si la socialdemocracia no recorre la vía a un nuevo socialismo, no tan alejado de posturas ya olvidadas, postulados no necesariamente comunistas como muchos estareis pensando.

La izquierda no necesita redefinirse pues la ciudadanía sigue teniendo los mismos problemas básicos, denominados pobreza, marginalidad, igualdad de derechos, libertad…. los ideólogos deben dejar de teorizar, los historiadores deben dejar de reinventar la historia. Es hora de que los economistas reinventen una vía, un nuevo sistema económico de izquierdas, viable y que garantice una convivencia social más justa e igualitaria, beneficiosa para todos. Tan sólo es eso,

Trabajo Social.