Se equivoca quien pensase que habria diferencias sustanciales con el nuevo Gobierno. Gane quien gane el problema que subyace es la mentalidad y los efectos de enajenacion transitoria en la que esta nacion silenciada alberga y difunde allende los mares.
No ha pasado un mes desde que Mariano Rajoy fuera nombrado Presidente del Gobierno y su equipo de gestion ya ha recibido criticas muy severas. En tan solo unas semanas los dirigentes populares ya han sido capaces de desdecirse entre ellos y tomar acciones de gobierno que prometieron no harian, maxime cuando en su labor de oposicion ya conocian el esperpento que el PSOE les dejaria como regalo de Navidad.
Espanya ha sido una fiesta donde todas las instituciones politicas, independientemente de su color e ideas, han actuado al amparo de la especulacion urbanistica, dando rienda suelta al credito infinito. Un pais de compadreo y enchufe, unas Comunidades Autonomas que convertidas en taifas hipotecaban el futuro de los mas jovenes en base a una red de clientelismo y una financiacion que asfixiaba a las empresas con la soga del exceso subvencionador.
Espanya tiene un potencial de futuro enorme, quizas uno de los mayores en Europa. Sin embargo, la mala gestion, el conflicto de intereses de quienes nos dominan y controlan, el borreguismo que anestecia al pueblo, la oligarquia de castas familiares que poseen medio pais y un sin fin de verguenzas ajenas reducen el destino del pais a un paramo de servicios y atencion a bajo coste. Un futuro incierto e inhospito.
Un pais sin soberania, un pais que no tiene consciencia propia, un pais abandonado por un complejo que nos persigue durante siglos, una vision de la realidad anclada en el siglo pasado, un sistema academico que fabrica universitarios para exportar y cuyos cimientos educativos se degrada en los ratings internacionales. Un pais que tiene miedo de ser pais.


