La vieja Europa ha demostrado con bastante acritud durante estos anyos de crisis que la union politica no es posible en este continente, ya cansado de tanta farandula, espectaculo y ridiculo grotezco.
Europa, poderosa unidad monetaria pero no fiscal, es un ente difuso donde se consuman las mas osadas orgias iconoplastas y donde el verdadero motor viene motivado por los intereses, nacionales pero tambien privados, dado que existe multitud de lobbys que ejercen su influencia directa desde la misma Bruselas.
Bruselas, otrora parte de este Reino, hace florecer el fracaso de tres percepciones politicas. Los que creen en el EURO porque de esta manera amplian su mercado potencial de consumidores e incrementan la influencia de su diplomacia (caso de Alemania, Francia). Los que creen en el EURO porque les lloveran creditos baratos e inversiones de sus socios mas ricos (caso de Espanya, Portugal). Y, por ultimo, los que creen en un rol de Europa en el escenario global pero no desean rechazar a sus instrumentos soberanos (El Reino Unido, federaciones escandinavas).
El principal objetivo de la unificacion bajo una supuesta federacion era incrementar la cooperacion comercial entre los paises europeos, impulsar el crecimiento en el continente y solidificar unos vinculos que evitara cualquier reaccion violenta o belica de caracter destructiva como las transcurridas en la primera mitad del siglo XX.
Espanya ha tenido unas decadas de crecimiento bestial que ha hecho olvidar nuestro pasado negro, nos dio alas para sumarnos al proyecto europeo y poder codearnos con las grandes potencias, otra vez. Sin embargo, la paralisis a la que esta sometida la legendaria Hispania es de tal autodestruccion y presenta tal incapacidad para resolver los problemas internos, que la UE se ha visto resuelta a aplicar politicas en nuestra soberania nacional que garanticen la viabilidad de un proyecto cuyo horizonte no deja de ser la quiebra.


