Máximo Gorki, el escritor ruso, solía decir: yo soy ateo, pero tengo un enorme respeto por el sentimiento religioso. No se me ocurre una forma mejor de describir un laicismo equilibrado.
A continuacion extraigo una serie de parrafos extraidos de una entrada cuyo titulo es “Laicismo Patetico“, originario de un blog que sigo asiduamente: Historias de EspaÑa.
La razon por la que realizo esta extraccion no significa que comparta totalmente lo que en dicha entrada se comenta ni que tan siquiera sea participe o no de dichas ideas. Sin embargo, si es cierto que considero interesantes determinados argumentos como parte de un debate que este pais deberia mantener para poder considerarse maduro y civico para que puedan convivir personas de una u otra ideologia, de una u otra religion, con unos u otros intereses. Al fin y al cabo, no toda discusion debe ser llevada al blanco y negro, al si y al no, al Real Madrid o al Barcelona.
“Eso es la democracia. La democracia se formula como un equilibrio de minorías; en abarcar en su seno a todas las minorías y mayorías que aceptan sus reglas de juego y no se dedican a gasear al personal o a pegar tiros en la nuca a la gente que les cae mal y darles, en la medida de lo posible, lo que demandan.”
“En los úlimos 150 años, España ha hecho un camino pedregoso y difícil hacia el laicismo. La significación católica de España es algo muy neto y muy especial, probablemente, dicen muchos historiadores y yo creo que aciertan, por ser el único país europeo que, para afirmarse, tuvo que ganarle el terreno a los creyentes de otra religión.”
“La iglesia católica española ha hecho todo lo posible por retrasar el fenómeno evolutivo laicsta, que no hacía sino reproducir una tendencia, como decía, observable en cualquier país vecino y de referencia en Europa. A través de su apoyo al tradicionalismo ultramontano, en el siglo XIX hizo cada vez más difícil la connivencia entre eso que llamamos las dos Españas, e impulsó al progresismo a la desafección, cada vez más radical, respecto de las vías legalistas de cambio. De hecho, la Restauración se desarrolló, desde su punto de vista polémico o de enfrentamiento, entre los conflictos obreristas y los religiosos.”
“Como respuesta a esta dominación, espiritual y temporal, España, exactamente igual que fue tracionalmente uno de los países más católicos de Europa, también ha sido uno de los más anticlericales.”
“España es un país significativamente católico y, lo que es más importante aun, y éste es el gran error en su día de Azaña y sus republicanos reformistas, dejará de serlo el día que lo decida ella; no el día que lo decida un gobierno, un Estado, una Constitución, un decreto o una ideología. Aproximadamente una de cada cuatro declaraciones del IRPF en España toma la opción volitiva de financiar a la Iglesia Católica. ¿Mucho, poco? Eso es, desde luego, opinable. Pero es un dato, me parece a mí, que revela con claridad la existencia de una minoría católica relevante.”
“Lo que hace enconada la discusión es que en España hay toda una tendencia social que no sólo quiere ser laica, sino que quiere imponer el laicismo. Quiere que el Papa no venga a España o que, si viene, no haya gasto público ligado a la visita.”
“El laicismo es la superación del confesionalismo; cuando en lo que se convierte es en un nuevo proselitismo, tan excluyente en el fondo como el que defendía fray Tomás de Torquemada, lo que queda es la sensación de un cambio lampedusiano.”


