Dichoso agricultor, en quien se encierra
cosecha de tan fértiles despojos,
que divino y humano os da tributo,no receléis el fruto de la tierra,
pues cogerán del cielo vuestros ojos,
sembrando aquí sus lágrimas, el fruto.
Aprovechando este fragmento de uno de los sonetos de Calderon de la Barca, quisiera compartir el motivo por el cual lanzo mis vagas ideas allende los mares a traves de este blog cuya singular cabecera reza “Semillas de Esperanza”.
Vivimos tiempos donde la ceguera es compartida, donde la neblina se apodera de los riscos que habitan nuestra inocente y despistada mente. Una epoca donde la masa critica y social ya no solo responde unitariamente a traves de un pensamiento colectivo, sino que se habitua a un nuevo ecosistema basado en la dominacion de los medios y de un pensamiento unico estrictamente regulado por aquel afamado caballero al que Quevedo dedicara su oratoria.
El ensimismamiento al que nos somete la cotidianidad es abrumador. Estar conectado es estar preso de la opulencia de aquellos cuya verdad unica es el amparo de sus bienes raices, una cordura inhumana donde el privilegio de una buena vida es sepultada por un estilo de vida que corrompe y destruye nuestra propia naturaleza. La codicia y la imagen de exito social suben al altar de una mediocridad cuantificable, un severo ajuste donde el debate y el dialogo se convierte en culto de lo profano mientras la excentricidad, la ociosidad y el desbanco de lo eticamente reprochable encumbra un nuevo modelo social.
En medio de una letania tan infinita como la teoria de la expansion del Universo que nos contempla, nosotros, los inapreciables e insignificantes habitantes de este planeta nos maravillamos por realidades tan sublimes como la farandula del corazon, el incremento del IPC, la apariencia de nuestro vecino o simplemente las habladurias. Ciegos, con un alma ennegrecida, hemos olvidado las maravillas que rodean nuestro dia a dia. Quien no es capaz de recordar un lindo amanecer, el brillo de las estrellas que uliminan alla donde no llega lo artificioso de las ciudades, el simple cantar de un canario, la odisea de unas olas que acarician suavemente la superficie terrestre, la sonrisa de un ninyo que solo contempla la alegria de sus ojos o el simple acto de una siesta.
Como hemos podido progresar a costa de un peaje que ha supuesto abandonar nuestra dignidad humana. Millones y millones de perdida y un debate de ideas indefinido y vacio. No contemplamos la fortuna que es haber nacido en Occidente, lejos del hambruna y las enfermedades. Poder envejecer o poder simplemente comer. Acaso hay una riqueza aun mayor?
Adaptarse a esta sociedad senil es una verdadera demencia. La curiosidad por aprender, la inquietud por conocer o la busqueda de algo mas bello a nuestras propias vidas es la utopia de una leyenda anticuada y en desuso. En cambio, aparentar la opulencia, consumir desaforadamente, beber alcohol hasta limites insanos o simplemente vender el alma a cambio del vil dorado es lo que nos convierte en mercenarios de la “gran vita”, aquella que encandila a nuestros habitos sociales y que amenaza con destruir todo nuestro patrimonio artistico y cultural.
Solo nos quedara la ciencia y la tecnica, pero desafortunadamente sin humanidad no somos absolutamente nada.



el pensamiento…único