Dichoso agricultor, en quien se encierra
cosecha de tan fértiles despojos,
que divino y humano os da tributo,no receléis el fruto de la tierra,
pues cogerán del cielo vuestros ojos,
sembrando aquí sus lágrimas, el fruto.
Aprovechando este fragmento de uno de los sonetos de Calderon de la Barca, quisiera compartir el motivo por el cual lanzo mis vagas ideas allende los mares a traves de este blog cuya singular cabecera reza “Semillas de Esperanza”.
Vivimos tiempos donde la ceguera es compartida, donde la neblina se apodera de los riscos que habitan nuestra inocente y despistada mente. Una epoca donde la masa critica y social ya no solo responde unitariamente a traves de un pensamiento colectivo, sino que se habitua a un nuevo ecosistema basado en la dominacion de los medios y de un pensamiento unico estrictamente regulado por aquel afamado caballero al que Quevedo dedicara su oratoria.





