Archivo mensual: febrero 2011

Tiempo y vida en constante caducidad

El tiempo, sus matices y su impacto se refleja en las consecuencias de un atardecer. El mundo ha cambiado y lo seguira haciendo pero las personas no. Somos un pueblo mas maduro y consciente de sus limitaciones, pero tambien orgulloso de sus logros.


Lentamente, con calma, con la suavidad de unos parpados que se entregan al suenyo de la media noche. Se dice que el tiempo es una magnitud fisica, una secuencia de sucesos que establece un pasado, un presente y un futuro.

En cambio, hay quienes como yo postulan que el tiempo no es mas que el marco que define toda nuestra existencia. Un minutero que caduca con la muerte y que registramos nefreticamente cuando las arrugas surcan nuestra tez marchita con el paso de los anyos, cuando nos invade la vida moderna y su exceso de preocupaciones.

Tiempo de recuerdos y vivencias, imagenes que se suceden, vida que se prolonga hasta que se desvanece en la ilusion de un plan que no llegamos a comprender.

Muerte, guerra, paz, amor, miedo, alegria, sonrisas, cosquillas, ardor, dolor… la vida es la magnificiencia de una lucha por la supervivencia. Hay quienes sufren por cuanto sus mentes procrean y hay quienes no tienen otra opcion que la impotencia de no poder esperar nada mejor. Hay quienes se rinden o claudican, los hay perezosos y activos, conservadores, tradicionalistas o incluso reformistas.

Y yo? Que es de mi? Me gusta pensar que soy luchador, que no es facil tumbar mi cabezoneria. Que prefiero luchar y sacrificarme en una batalla perdida que bajar los brazos. Sacrificio, actitud, amor propio, honestidad y esfuerzo.


Admirar lo bello de esta vida tiene premio. Existen numerosas miradas, tantas como personas, tantas visiones como apariencias y opiniones. Amor por la vida, mana que corre por nuestras venas y hace que nuestros ojos vuelvan a renacer, a maravillarse por la extravagancia de una naturaleza con trazos hermosos y pinceladas de gestos unicos e irrepetibles.

Lamentablemente el tiempo es limitado. Pero quizas en ello consiste la vida humana, aprender a envejecer y aceptar que en cada etapa de la vida nuestra fisiologia y nuestro habitat de vida marcara nuestras acciones y nuestra conciencia propia.

No seguir el camino de otros, dejar el sendero de lado para intentar nuevos retos, buscar nuevas metas, innovar y crear un sendero propio del que sentirnos orgullosos. El tiempo que nos queda es finito pero es nuestro y, aun mejor, es relativo. Disfrutar lo que se hace, seguir los suenyos, ahonda en que el tiempo se desvanezca del todo y solo quede lo mas primordial, nuestra vida.

La vida es cambio y el ser humano una veleta del destino

La vida es cambio, tal y como  todo cuanto nos caracteriza es movimiento, dinamica celestial de cuerpos solapados en el espacio-tiempo, plano de emociones en el que quedamos definidos por variables subyacentes  mas alla de nuestro entender.

Cualquier nueva situacion es una nueva puerta que se abre al entendimiento, un dominio a ser conquistado por nuestro inquieto intelecto. Ansiosos, de manera primitiva, en pro de una seguridad basada en el conocimiento y la sabiduria otorgada por la rutina. Asi caminamos, asi avanzamos estadios de desarrollo como sociedad.

La tan populosa reverencia a la innovacion o la mejora de los procesos de produccion no deja de ser una mera simplicidad y extension de lo que nuestra especie, de manera innata, ha venido desarrollando durante siglos, esto es, fragmentacion, especializacion y adaptabilidad al entorno. Aunque lamentablemente esta flexibilidad de adaptacion haya llevado a deteriorar el medio natural que nos da refugio y que configura nuestro ecosistema vital.

La naturaleza parece configurarse como un continuo flujo de incesante armonia, procesos independientes que se interrelacionan para generar la mas bella de las anomalias, nuestra propia vida humana. Sin embargo, el milagro que se esconde detras de cada infima proporcion de universo que nos rodea es una continua fuga de energia. A un nivel mas humano, pudieramos simplificar la interaccion entre individuos como un aluvion de emociones, sentimientos de todo tipo que configura el caracter y el comportamiento de unos u otros, todos unidos por un lazo vital de principio y fin.

En ocasiones he escrito algun que otro texto sobre la dinamica que se cierne sobre nuestras vidas cuando, por cada etapa de nuestra vida, puede asociarse un determinado numero de personas. Amigos, relaciones sentimentales, conocidos, etc, etc… un continuo ir y venir de personas, una continua fluidez de apariciones y huidas sin rastro, un desapego de costumbres y, sobre todo, habitos, que configuran relaciones y que termina por enraizar sentimientos y vinculos fraternales.


La vida nos presenta incertidumbres, cambios, antecedentes, miedos y temores, esperanza y muchos otros sentimientos que nos hacen luchar o rendirnos hacia un destino, una quimera sin retorno.

Cambio es estar vivo, vivir es someterse al cambio. Nunca habra perdida real que nos mantenga con vida, solo ganancia, experiencia vital, desarraigo o fortuna, siempre un porvenir del que aprender.

Cualquier cambio es un avance, porque dos situaciones jamas seran similares y, por tanto, nunca podran ser juzgadas como mejoria o empeoramiento. Cada situacion se basa en una serie de condicionantes que lo definen.

Pero la vida, la vida es maravillosa, lo mas bello y energico, lo unico que nos pertenece. Solo de pensar en ello deberiamos explotar de extasis, sonyar con recorrer la galaxia, conocer cada rinconcito de este mundo, hablar con cada persona de este globo, buenas, malas, alegres, tristes… porque venimos a aprender, tanto de unos como de otros, porque todas las personas y todas las situaciones son parte de un mismo ser, porque entre todos conformamos una verdadera identidad que nos define y modela como esperanza de progreso y bienestar conjunto.

La vida es genesis si, y solo si, lo plasmamos en la manera en que respiramos, si damos ejemplos de etica y coherencia con cada uno de nuestros pasos.

La vida es cambio y cada cambio es una oportunidad para crecer como persona.