
Algun dia cansare de citar una y otra vez esta pesadumbre de economía materialista y consumista que algunos denominan neoliberal y que yo simplifico a simplemente alienante para la condicion humana. Si denominasemos concertacion social a aquello que engloba a gobiernos, sindicatos y demas agentes sociales (incluidos los religiosos), estariamos sintomaticamente aludiendo a una irresponsabilidad de sujecion y dependencia subvencionadora mas alla de la verdadera realidad social, aniquilada pasito a pasito por un efecto avalancha de sonido ausente y de muerte inequivoca.
Pero hoy quisiera hablar del lenguaje y la manera de expresarnos, de como ese medio de interlocucion moldea nuestra personalidad y termina configurando la fluidez y caracteristica de nuestro pensamiento. Lenguaje es pensamiento en la manera que el dominio de un idioma es la conjetura que actua de via de comunicacion para expresar y guiar nuestras propias ideas. Somos libres cuando somos duenos de nuestro propio pensamiento, cuando somos capaces de erradicar la influencia negativa de quienes emiten veredictos erroneos o malintencionados.
La esfera de lo cotidiano se rodea de dogmas, de una evolucion sangrante entre el ridiculo y la fragmentacion de lo tangible, se tergiverza absolutamente todo hasta la doblez de un relativismo supremo donde todo es valido, todo es cierto y posible independientemente del rigor, la experimentacion y la comprobacion del sujeto bajo estudio. Es decir, somos seres sometidos al pensamiento dominante.
Cuantos mensajes fraudulentos y estribillos bien-sonantes inundan nuestras galerias sensoriales en estos dias de clamor informativo. Perpetuidad palaciega de unas horas infinitamente cortas y pasajeras, un viaje de gran absorcion.
Honestidad y etica desaparecieron del lenguaje civico y pronto no hubo catalogos de semejante osadia que pudiera ser pensado, no habia espacio para el fino analisis de cualquier coyuntura que no fuera una equiparacion del lenguaje empleado en aquella dominancia evolutiva. Solo quedaba espacio para el oportunismo interesado.
Sucumbir a cualquier alienación es no pertenecer, es simplicar la falta de un destino propio pero sobretodo es un fallo en cadena del propio sistema educativo. Sin educacion poco importa nuestra ignorancia siempre eterna, ya no seremos ni tan siquiera personas sino animales de gran potencial en su mutua aniquilacion.
El lenguaje como forma y molde de las estructuras mentales, como noble arte de expresar aquello que se opone a la evidencia de un pensamiento erradicado de una sociedad civil ombliguista e insolidaria, mas calvinista que social y que cede su propio bienestar.
El lenguaje es la via que nos hace alcanzar el conocimiento de nosotros mismos pues sienta las bases que nos hace hallar respuestas y expresar sentimientos, es la bandera que nos guia hacia la libertad a traves de la educacion (de ahi la importancia del gasto público en educación). Para ser libres debemos tener argumentos y conocimientos que nos hagan escoger la opcion adecuada y es, por ello, que el argumento alrededor de la libertad de elegir es contundente.
El poder de ejercer la libertad de elección sería una gran fuerza política para que se detone, por fin, la gran revolución pendiente en nuestro país: la revolución educativa.
Hoy le cedo el honor a Antonio Machado para la firma de esta entrada…
He andado muchos caminos, he abierto muchas veredas; he navegado en cien mares,
y atracado en cien riberas.En todas partes he visto caravanas de tristeza, soberbios y melancólicos borrachos de sombra negra,
y pedantones al paño que miran, callan, y piensan; que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.Mala gente que camina
y va apestando la tierra…Y en todas partes he visto gentes que danzan o juegan, cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.Nunca, si llegan a un sitio, preguntan a dónde llegan. Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,y no conocen la prisa ni aun en los días de fiesta. Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.Son buenas gentes que viven, laboran, pasan y sueñan, y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra.








