
Allá por mediados del siglo XVIII, numerosos aventureros y navegantes europeos rondaban el mundo conocido. Uno de ellos fue George Glas. Este escocés, mercante del África Occidental, fue uno de los primeros señores en proponer diversos puntos de la geografía africana como puertos de comercio. En aquella época, este señor rondaba mucho las Islas Canarias y las tenía entre cejo y cejo para implantar su brillante idea, algo que supuso duras fricciones con los responsables españoles de aquella época. Comercio, mercancías, dinero… lo de siempre.
No obstante, lo peculiar del asunto es que años más tarde era encontrado en la isla de La Palma un manuscrito. Parece ser que los nativos habían atacado a algún mercante inglés cuando él iba a borde. ¡Qué curioso para bien entrado el siglo XVIII! ¡y yo que pensaba que esas cosas sólo eran maniobras de cuño británico!
No hay que olvidar que el siglo XVIII significó el despeque de Canarias, el comercio con Europa (ingleses, franceses, holandeses,…) supuso un gran auge comercial y cultural, tanto que las ideas de la Ilustración tomaron bastante fuerza entre los intelectuales canarios de la época.
Pero lo interesante del asunto he de suponer que es la publicación en 1764 en la City de Londres, el libro cuyo nombre era The History of the Discovery and Conquest of the Canary Islands, y que no era más que una copia de un monje español cuyo nombre era Juan Abreu de Galindo, autor del manuscrito encontrado. No obstante, el escocés hábido portador de genes británicos se apresuró a añadir una descripción de las islas, de sus habitantes, culturas, tradiciones y actividades mercantiles.
Al final, como casi siempre, unos cosechan el logro y el éxito aprovechándose del esfuerzo de tantos otros. Parece ser que este libro incluye una descripción clara sobre los nativos de las islas, sus reinados, usos y tradiciones. Se habla de cómo eran las islas, se ofrece una etimología de algunas palabras, se trata las numerosas expediciones de conquista de Castilla en cada una de las islas, etc, etc…

Es un libro adquirible online de manera gratuita en Google Books o en librerías tipo Amazon. No sólo es interesante conocer cómo era el pueblo que residía en las Islas por aquel entonces, sino que es de interés general llegar a conocer como era el comercio o relación entre diferente potencias europeas y la sociedad aborigen del archipiélago, a la que suponemos menos desarrolladas que las europeas.
Me resulta de interés conocer que si se da por hecho que fenicios, romanos, portugueses, españoles, ingleses… todas las potencias marinas iban recalando en las islas, cómo es que ninguna se hizo con la hegemonía oficial del archipiélago mucho antes que lo hiciera Castilla. ¿Ayudó a ello que Canarias no contara con minas de oro y plata u otros recursos naturales a destacar? ¿Fue eso lo que supuso el trato diferenciado con respecto a lo que sucedió en América Latina? Quizás había un pacto de facto o una división de territorios bajo mando papal, quizás a nadie interesaba…
La firma de hoy, como no podía ser de otra manera, para el que fuera excelente científico botánico y hombre de letras, D. José Viera y Clavijo, cuyas poesías versaban lo patriótico, religioso y científico. He aquí diversos fragmentos:
“¡Qué placer se puede igualar al de extender la vista por la campiña que uno ha vestido de árboles, y decir: Dios crió las especies; yo las he multiplicado! La posteridad bendecirá mis cuidados, cuando eche de ver que yo he tenido la generosidad de trabajar para ella: ¡la Patria me tributará elogios, porque he aumentado sus verdaderos bienes…! Gratas reflexiones que deberían animar a todos los canarios, amenazados de la temible situación de carecer de árboles de montaña.”
…
Ya dejo atrás aquella hermosa cueva,
habitación de hielo: ya me encumbro
sobre el borde exterior de su caldera,
cuando la noche, a quien persigue el alba,
lleva en su negro manto las estrellas,
y apenas con las rosas de sus manos
la Aurora en el Oriente abre las puertas,
ya las florestas, montes, pueblos, valles,
se me van descubriendo, y me ordenan
así como se vieron y ordenaron
cuando tuvieron ser la vez primera.
El teatro se ensancha: el mar cerúleo
un inmenso horizonte me presenta,
donde las demás islas se divisan
entre una roja y mal dorada niebla.
…
Sitios queridos de las nueve musas
en cuyos frondosísimos andenes
paseó de su numen agitado
el divino Cairasco tantas veces.
¡Montaña de Doramas deliciosa!
¿Quién robó la espesura de tus sienes?
¿Qué hiciste de tu noble barbusano?
Tu palo blanco ¿qué gusano aleve
le consumió? Yo vi el honor y gloria
de tus tilos caer sobre tus fuentes…