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La eterna politización de la Educación Enero 24, 2009

Posted by bitdrain in Critica y Politica, Historia de la Filosofía y el Pensamiento, Reflexiones.
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Esta es sin duda una de esas entradas donde uno debe andarse con cuidado, intentando evitar el doble rasero de unas palabras que pudieran ser malinterpretadas. Quisiera no interpretárais el título como clara alusión a lo que sucede en esta Hispania.

Pero no cabe duda que cualquier parecido con la realidad sería pura ficción. ¿Cómo es posible que un plazo tan corto de tiempo se hayan sucedido diversos planes de estudio? A cada cual peor, sin consenso y sin una utilidad real. Ahora nos vienen con Bolonia, donde terminaran por ridiculizar los vocablos “Educación” y “Universidad”.

Conocido es que se estudia por un sólo motivo, por reconocimiento social. Sí, obviamente se supone que al estudiar estarás capacitado para desempeñar una prestigiosa carrera de ascenso meteórico. Aunque así fuera en el pasado, lo cierto es que la actualidad los estudios han quedado degradados a simple “formación profesional”. Pero dejemos eso para otro momento.

Que diríais si os preguntaran acerca de quién es el responsable de educar a vuestros hijos: ¿El Estado o la Familia? Yendo un poco más lejos esa pregunta podría trasladarse a otro plano. ¿Son los hijos/ciudadanos propietarios del Estado o de sus Familias?

La Educación debiera ser la máxima de toda sociedad. Crear hombres cultos y libres, capaces de defender su autonomía moral y ética de todo factor externo o manipulativo, lo suficientemente sabio para escoger entre diferentes opciones y saber ejercer como propia guía de sus necesidades.

En la actualidad, el debate de la educación está centrado en la oficialidad del “No a la Religión”, es decir el No al conocimiento del fundamento sobre el cual se han cimentado todas las civilizaciones de este planeta, lo cual pudiera ser interpretado como el rechazo a los valores morales e históricos sobre los cuales hoy cabalgamos. ¿Cómo podrá un niño escoger si profesa o no una religión si la desconoce por completo? Quizás nos respondan con una asignatura de “Educación para la Ciudadanía”, la cual podría tener cierta coherencia pero nunca ser un sustitutivo o añadido al currícula del alumnado. Habría que prestar especial atención al programa del tal asignatura, ya que cualquiera pudiera saber qué es un “buen ciudadano” en estos tiempos y, supongo, quedaría al libre albedrío del gobierno o responsable académico de turno. Claro elemento de manipulación desde ciertas edades que, en mi opinión, deberían no realizarse. Estaría por ver, pues, si es el Estado un elemento capacitado legalmente para instruir valores éticos a los alumnos y con qué grado de connivencia con la sociedad se realizaría esta tarea, nada sencilla a priori.

Dejando de lado estas discusiones tan ardientemente promiscuas al espíritu de los tiempos, no llegamos a mejor conclusión. Si viéramos la Educación como el deseo añorado de todo Gobierno o Régimen por imponer un arma de control ciudadano, un elemento coaccionador de mentes mediante el cual transformar la sociedad. ¿Qué Gobiernos de toda época, condición o región geográfica no han clamado por una Educación basada en la excelencia? El fascismo, el comunismo, el Régimen Chino, la Europa Ilustrada, todos han vociferado y carcomidas a las débiles mentes para crear pro-hombres a su causa y sostenimiento del orden establecido en cada momento. ¿Pero cuándo se ha realmente ofrecido esa sociedad basada en los buenos modales, educación, respeto, tolerancia, …?

Un servidor es de la opinión de que efectivamente debe haber una Educación que busque la excelencia, el esfuerzo y el trabajo del alumno. Premisas como el saber defenderse por sí solo, guiarle en la tarea de ampliar la información que desee, de tal forma que se incentive al estudiante la inquietud por conocer y hallar respuestas, de desmentir al torpe pregonero de turno. Una Educación basada en los principios, la ética y los valores humanos. Un sistema educativo que no erradique la herencia familiar de cualquier credo o ideología, pero siempre sentando las bases para que pueda por sí sólo ser capaz de escoger para sí, lo que de mayor coherencia y razón estime. Una educación imparcial centrada en la Historia, la Religión y el Humanismo Humano (a pesar de que estas sean cuestiones que en la actualidad varían al gusto de quien lo desee).

La filosofía de la educación en un empeño constructivo y a la vez una labor de índole crítica. No obstante, como no existen métodos específicos de crítica filosófica y construcción espiritual, la mejor actitud del hombre consagrado al estudio de la pedagogía filosófica será siempre la que dé a la reflexión la mayor flexibilidad e independencia posible. [John Dewey]

Como ya he dicho, la sociedad conveniente a los niños es el hogar. Casi estoy dispuesto a detener mi pluma y a no importunaros más sobre este asunto, porque, puesto que el ejemplo y la sociedad, en efecto, tienen más influjo que todos los preceptos, que todas las reglas y todas las instrucciones, pienso que es casi enteramente inútil hacer un largo discurso sobre otras razones y hablar más de ello sin ningún propósito. Pero estaréis dispuestos a preguntar: ¿Qué haré yo con mi hijo? Si lo retengo siempre en casa corre peligro de convertirse en un pequeño señor, y si le envío fuera de casa, ¿cómo puedo librarle del contagio de la rudeza y del vicio, que tan de moda está por todas partes? En mi casa se conservará más inocente, pero también más ignorante del mundo; acostumbrádose a no cambiar de compañía, y viendo constantemente las mismas caras, será, cuando llegue al mundo, un ser tímido u obstinado. [John LockePensamientos acerca de la educación (1693), Capítulo 70: "Sobre las ventajas de una educación doméstica]

Comentarios»

1. Javier Caso Iglesias - Enero 24, 2009

Hola amigo Bitdrain:

El artículo está muy bien planteado. Mi opinión es que las reformas educativas que se han llevado a cabo no han servido para nada. El maestrillo sigue imponiendo su librillo, el currículo oculto se impone al oficial. Por otra parte el currículo oficial está realizado por arriba, no negocia ni integra la opinión de los alumn@s, ni la de los padres y madres de estos, ni la del profesorado. En fin, un desastre. Como siempre fallan, a todos los niveles, las metodologías.

La educación debería ser a la carta. El alumno debe de elegir las asignaturas. Decirle, para conseguir tal grado hay que tener tantos créditos y tu te organizas y eliges aquellas asignaturas con las que te sientes identificado. Igual en ESO y en Bachiller. ¿No es el alumno el que se las va a ver en el futuro con el mercado laboral? Pues otorguémosle la capacidad para elegir de qué va a ser examinado. El que quiera seguir el plan de estudios oficial que lo elija, y el que quiera configurárselo a su medida, pues que lo haga.

Si alguien quiere Religión, pues se le pone Religión. A lo mejor en el futuro es un gran teólogo.
Si otro Educación para la Ciudadanía, pues que estudie Educación para la Ciudadanía.
Las asignaturas deberíamos determinarlas entre tod@s, esto es, la cantidad de las que se ofertaran.

Es un tema sobre el que se podría estar hablando horas y horas; pero lo más significativo de lo que pienso va en este comentario.

Gracias por pasarte por mi blog. Y gracias por citar a dos de los grandes: Dewey y a Loche.

2. carolus primus - Enero 24, 2009

Hay una libertad de cátedra reconocida a los profesores, que no se respeta en los colegios católicos y que financiamos los demás con dinero público. Los planes educativos siempre han cambiado constantemente, incluso en los últimos años del franquíismo. No viene de nuevo. Cada ministro de educación, el que sea, quiere dejar su huella porque ni de pequeños ni cuando ocupan los cargos les gusta lo que hay.

Quisiera dejar , por otra parte, algunas consideraciones a lo que expones antes de mostrar la principal discrepancia.

Primero. El Estado no es ni más ni menos que la forma en que nos organizamos todos los ciudadanos. Elegimos de entre todos a algunos para que lleven a cabo las tareas que deseamos la mayoría en un momento dado. Como no podemos mandar todos al mismo tiempo y tampoco podemos dejar nuestra responsabilidad en ningún iluminado, por muy sabio que sea, elegimos las propuestas de algunos que creemos que más se ajustan a lo que nosotros queremos.

Segundo. Nuestros representantes tienen el encargo de enseñar a nuestros hijos en las materias comunes que creemos, para eso elegimos opciones, que les va a hacder falta para desarrollarse en la vida.

Tercero. Mis hijos pueden y deben conocer cómo funcionan las reglas del juego, en este caso democrático, que es donde se van a mover en el futuro. Deben conocer además nuestra historia y tener valores comunes, que se fijan generalmente en un contrato que hacemos entre todos los ciudadanos que se llama Constitución (Educación para la Ciudadanía). Deben conocer también la historia y los principios fundamentales de cada cultura o en su caso, idea religiosa, para “conociendo” respetarnos todos.

Cuarto. A partir de ahí, las ideas morales o religiosas, son obligación nuestra como padres. Es nuestra responsabilidad formar como padres a nuestros hijos en nuestras raíces y sentimientos religiosos. Es decir, si quiero que mis hijos sigan siendo católicos los enviaré a la iglesia católica para que reciban la catequesis. Si soy evangelista, haré lo mismo enviándolos al culto protestante evangélico. Si soy seguidor de Mohamed (Mahoma), lo en enviaré a una “madrasa” y después a la mezquita. Pero la obligación del estado es que conozca otras religiones por si ellos algún día deciden cambiar de culto o , sencillamente, ser agnósticos o ateos. Ya será voluntad suya, no mía ni del Estado.

Quinto. Precisamente Educación para la Ciudadanía está basada en la ética y los valores humanos reconocidos en nuestra Constitución, en nuestro contrato social. Además no varía, la currícula (los temas), ni una coma de lo que en los mismos años en que nadie protestaba (8 años anteriores a Zapatero) es estaba dando en Ética.

Más cosas. Si los padres somos los que debemos hacernos responsables de la educación de nuestros hijos como fam ila ¿por qué no lo hacemos?. Los poderes públicos deben dar la instrucción básica y común a todos los ciudadanos (común es lo que nos une, no lo que nos separa) y luego , en estudios superiores, debe a ser el alumno el único responsable de elegir las materias que desee dentro de distintos “paquetes” a elegir. Yo como responsable debo darle a mis hijos la mejor formación que pueda darles, pero en materia religiosa es cuestión mía darles la formación que yo crea necesaria hasta que puedan decidir por ellos mismos.

¿Porqué no enseñar el Corán en nuestras escuelas de la misma forma que el Catecismo Católico? . Al fin y al cabo en un par de generaciones lo lógico es que hayan en nuestro país tantos musulmanes como católicos; y entro para de generaciones más , es posible que nos dupliquen.

En todo caso, para mí tanto el islam como elc cristianismo son lo mismo. Y yo creo que a mis hijos les debo, por respeto a sus personas, porporcionarles educación que modele sus carácteres (cuestión más mía que del Estado) y que les proporcione el conocimiento necesario para manejarse en la sociedad y tener un futuro profesional que, en todo casso, deberán elegir ellos en su momento . Les faltaría al respeto educarlos en supercherias. Aunque deban conocer la historia de esas supercherias.

En el momento se les da religión, la que sea, ya no se es imparcial. Peor aún, se es excluyente, que no deja de ser una forma de ser racistas.

Espero dejar bien clara mi posición al respecto, que precisamente respeta que otros tengan otras opciones como la propia religión católica, por ejemplo. Nadie a prohibido en este país dar religión. De hecho yo estoy pagando sin quererlo, con mis impuestos, la educación de otras personas que no respetan mi credo, es decir, ser agnóstico o ateo.

Un buen debate. Saludos.

3. bitdrain - Enero 25, 2009

Yo hablo desde una postura formativa absolutamente ajena a la Religión. Sin embargo, considerando que el cimento de nuestra sociedad está basada en la moral y pensamiento derivado de las religiones cristiana, musulmana y judea, considero que al menos deben estudiarse cada una de ellas desde un punto de visto histórico, trazando los paralelismos entre ellas (que son bastantes). De hecho, parten de un hecho común.

Supongo que es un atraso que la nueva Constitución Europea no haga mención a la herencia cristiana y que Europa haga como si el Islam no pasara por nuestra cultura o civilización, máxime cuando los eruditos del Cristianismo fueron conectados a Grecia y Roma por los pensadores Árabe, tomando como legado sus avances en ciencia, arquitectura y matemáticas…

Las creencias parten del corazón y no a través de un libro. Es la familia la que debe formar en valores de fe y no la escuela, pero eso no implica que no se estudien sus preceptos (en muchos casos, los padres pueden no tener el tiempo o la formación adecuada para ello).

En cuanto a la libertad de elección de las materias a estudiar no soy muy partidario de ello, al menos en la educación pre-universitaria.

Sí creo que esa formación debe seguir un paralelismo donde el maestro sea un guía que despierte la inquietud al alumno, incluso en temas políticamente incorrectos.

Exista un Dios o No, se crea en él o no, ese es un concepto demasiado presente e importante como para ignorarlo. Por no hablar por la moral y los nobles valores que pudieran transmitir.

Un saludo y gracias por vuestros comentarios.

4. rvr - Enero 26, 2009

Coincido con Carolus. Si acaso la religión entra en las aulas debería ser para explicar la historia de todas las religiones, o de las más importantes, no de una en particular, por cuanto el Estado debe velar por la libertad religiosa. La moral en las sociedades como las europeas tiene ya poco que ver con las religiones y más con lo que deciden los ciudadanos que está bien y está mal. Si el Derecho se ve constantemente superado por los avances tecnológicos y sociales, ni que decir las religiones.

A decir de los profesores, uno de los principales problemas de la educación hoy en día no son los planes educativos, sino la despreocupación de muchos padres por sus hijos, o la pérdida de crédito de los profesores con respecto a los padres (y por ende, con sus hijos). La solución, enviar de nuevo a la escuela a los padres ;)